Policía en tiempos de responsabilidad.


En esta crisis sanitaria y política, los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado han sido un factor importante en el estrés social. Desde un primer momento se ha empleado a la policía para el control del estado de alarma. Junto a intervenciones cívicas y heroicas, hemos visto también situaciones asimilables a detenciones ilegales, denuncia falsa, abuso policial, empleo desproporcionado de la fuerza y allanamiento de morada, entre otros posible ilícitos.

Hemos visto también cómo mientras obedecían órdenes con fidelidad al Estado, se les ha desprovisto de los medios necesarios de protección y probablemente esto ha aumentado su estrés y su irracionalidad. No podemos dejar de lado que la policía está formada por seres humanos que han sido sujetos de un experimento social que ha dado los resultados esperados: el 80% de la policía, por distintos mecanismos psicológicos, no ha podido ni sabido manejar la situación y se ha sometido al hechizo de la obediencia.

Los principales mecanismos psicológicos y morales que se han desplegado, sin ánimo de ser exhaustivo, son:

1) Condicionamiento social

2) Obediencia debida

3) Efecto Lucifer

4) Disonancia cognitiva

5) Efecto Dunning Kruger

6) Teoría del Riesgo Moral

Mientras el 80% de la policía se veía condicionada y atada a este experimento social donde han mostrado su faceta más irracional y antijurídica, un 20% se ha mantenido en silencio y complicidad, desvelando la realidad de lo que decía Edmund Burke: "Para que triunfe el mal, solo es necesario que los hombres buenos... no hagan nada".

Algunos policías han sido flexibles a escondidas; otros han cogido la baja laboral; otros cambio de destino... mientras a la victimización por carecer de medios, se añadía el aislamiento social y el estrés de "no ser tan policías como los demás".


CÓDIGO DE CONDUCTA POLICIAL – NACIONES UNIDAS

Este Código es aprobado por Asamblea General de Naciones Unidas, Resolución 34/169 de 17 de diciembre de 1979 y establece una serie de principios que hay que recordar:

1) "Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley cumplirán en todo momento los deberes que les impone la ley, sirviendo a su comunidad y protegiendo a todas las personas contra actos ilegales, en consonancia con el alto grado de responsabilidad exigido a su profesión."
2) "En el desempeño de sus tareas, los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley respetarán y protegerán la dignidad humana y mantendrán y defenderán los derechos humanos de todas las personas."
3) "Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley podrán usar la fuerza sólo cuando sea estrictamente necesario y en la medida en que lo requiera el desempeño de sus tareas."
6) "Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley asegurarán la plena protección de la salud de la personas bajo su custodia y, en particular, tomarán medidas inmediatas para proporcionar atención médica cuando se precise."
8) "Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley respetarán la ley y el presente Código. También harán cuanto esté a su alcance por impedir toda violación de ellos (de la Ley y el Código) y por oponerse vigorosamente a tal violación. Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley que tengan motivos para creer que se ha producido o va a producirse una violación del presente Código informarán de la cuestión a sus superiores y, si fuese necesario, a cualquier otra autoridad u organismo apropiado que tenga atribuciones de control o correctivas."

Es patente que existen normas de conducta de obligado cumplimiento que necesariamente ponen a los policías bajo la figura real y efectiva de autoridad que puede y debe discriminar de forma personalísima, qué debe obedecer y qué no.

El policía no es un funcionario sometido a obediencia absoluta, entre otras razones porque la única relación de obediencia absoluta que puede existir es entre un esclavo y su amo... y los policías no son ni deben ser esclavos de nadie por mucho que sean funcionarios y por mucho que pertenezcan a una institución armada.


Código Europeo de Ética de la Policía

Además del Código de Naciones Unidas, tenemos la RECOMENDACIÓN Rec. (2001) 10 del Comité de Ministros a los Estados miembros sobre el Código Europeo de Ética de la Policía, adoptada por el Comité de Ministros el 19 de septiembre de 2001, en la 765ª reunión de los

Delegados de Ministros.

Los principales objetivos de la policía, en una sociedad democrática regida por el principio de la preeminencia del derecho, consisten en:

-Garantizar el mantenimiento de la tranquilidad pública, el respeto de la ley y del

orden en la sociedad.

-Proteger y respetar las libertades y derechos fundamentales del individuo tal como son consagrados, principalmente, en el Convenio Europeo de Derechos Humanos.

-Prevenir y combatir la delincuencia.

-Seguir el rastro de la delincuencia.

-Facilitar asistencia y servicios a la población.



A. Principios generales

  1. La policía y todas las intervenciones de la policía deben respetar el derecho de cualquier persona a la vida. La policía no debe infligir, fomentar o tolerar ningún acto de tortura, ningún trato o pena inhumana o degradante, cualquiera que sea la circunstancia.

  2. La policía sólo puede recurrir a la fuerza en caso de absoluta necesidad y únicamente para conseguir un objetivo legítimo.

  3. La policía debe verificar sistemáticamente la legalidad de las operaciones que se propone llevar a cabo.

  4. El personal de policía debe ejecutar las órdenes regularmente dadas por sus superiores, pero tienen el deber de abstenerse de ejecutar las que son manifiestamente ilegales y de informar de este tema, sin temor a cualquier sanción en semejante caso.

  5. La policía debe llevar a cabo sus misiones de manera equitativa, inspirándose, en particular, en los principios de imparcialidad y no-discriminación.

  6. La policía sólo debe atentar contra el derecho de cada uno al respeto de su vida privada en caso de absoluta necesidad y únicamente para cumplir un objetivo legítimo.

  7. La recogida, el almacenamiento y la utilización de datos personales por la policía deben ser conformes a los principios internacionales que rigen la protección de datos y, en particular, limitarse a lo que es necesario para la realización de objetivos lícitos, legítimos y específicos.

  8. En el cumplimiento de su misión, la policía debe tener siempre presente los derechos fundamentales de cada uno, tales como la libertad de pensamiento, conciencia, religión, expresión, reunión pacífica, circulación y el derecho al respeto de sus bienes.

  9. El personal de policía debe actuar con integridad y respeto hacia la población, teniendo especialmente en cuenta la situación de los individuos que formen parte de grupo particularmente vulnerables.

  10. El personal de policía debe normalmente poder atestiguar, en intervenciones, su cualidad de miembro de la policía y su identidad profesional.

  11. El personal de policía debe oponerse a cualquier forma de corrupción en la policía. Debe informar a sus superiores y a otros órganos competentes de cualquier caso de corrupción en la policía.


Principio de responsabilidad personal y discrecionalidad

1. La policía debe actuar con la suficiente independencia respecto del

poder político conforme a criterios profesionales y no de mera oportunidad política.

2. El policía debe tener un ámbito de autonomía para el ejercicio de sus

funciones.

3. Cada policía debe ser personalmente responsable de sus actos, de sus

omisiones y, en su caso, de las órdenes dadas a sus subordinados.

No incurrirá en responsabilidad el policía que incumpla una orden cuyo contenido sea ilegal.

4. La policía debe actuar aplicando el poder discrecional para poder dar

respuestas inmediatas a las demandas de la sociedad en el ámbito de sus

competencias y responsabilidades. El poder discrecional no implicará en ningún caso inhibición ante el delito ni supondrá vulnerar la legalidad o la ética profesional.



Valores profesionales

La policía es fiel a los principios y valores de nuestra sociedad, actúa de forma imparcial, toma decisiones racionales, posee aptitudes de liderazgo, es capaz de comunicar y solucionar con sentido común todo tipo de situaciones, ajustándose al marco legal.


Integridad y Disciplina.

Integridad supone ajustar la conducta a los principios éticos.

Los policías deben ser apoyados por sus superiores y sus compañeros cuando den cuenta de cualquier acto de corrupción o violación de los principios éticos profesionales. Incurrirán en este tipo de actos tanto los que los realicen como los que los toleren, o los que conociéndolos no actúen para impedirlos o no los denuncien.

No demos ignorar de que ese 20% de policías que no están de acuerdo con los abusos de este Gobierno -y oposición- durante esta crisis sanitaria y política, tienen herramientas de sobra para alzar la voz y dar ejemplo frente a compañeros más complacientes y sumisos con el poder. Porque es de justicia que con prudencia pero con firmeza, los policías vayan oponiéndose a la tiranía de las normas políticas caprichosas e ilegales.

por que les ampara la Ley y el Derecho, porque están en el lado correcto y porque sin su ayuda se hace un grave daño a la sociedad y a la dignidad del cuerpo de policía.


Jurisprudencia

Además existen sentencias donde el Tribunal Supremo reconoce el derecho y la obligación de desobedecer las normas injustas o ilegales.


STS 1132/2018

"...entre el jefe de pareja y el auxiliar de pareja existe una relación jerárquica de mando en cuanto al desarrollo normal del servicio dentro de los márgenes marcados por la papeleta del servicio, siempre que lo establecido en ella sea conforme al ordenamiento jurídico; existe una relación jerárquica que da lugar a una obediencia jerárquica. Esta no es, naturalmente la que se denomina obediencia debida. Pues una cuestión es la existencia de obediencia jerárquica y otra muy distinta que en esa relación de obediencia exista una obediencia debida.

No existe tal obediencia debida en cuanto razón justificante de cualquier actuación en cumplimiento de una orden y, por ello, no cabe que el auxiliar de pareja pretenda ampararse en la obediencia debida cuando recibe una orden que trasgrede el ordenamiento jurídico; en ese caso, no hay duda de la responsabilidad del auxiliar de pareja al cumplir la orden antijurídica recibida. No debe confundirse la obediencia jerárquica con la obediencia debida.

Las órdenes conforme al ordenamiento jurídico dan lugar a la obligación del cumplimiento, esto es, al deber de obedecerlas; a esto puede denominarse obediencia jerárquica. Cuestión distinta es la de los mandatos antijurídicos y si en relación a ellos existe la denominada obediencia debida, que obliga a obedecer y excusa al obediente por el hecho que realice. De manera que, dentro de la obediencia jerárquica, puede darse la emisión de una orden conforme a derecho o una orden antijurídica; evidentemente, sólo en este caso se plantea la cuestión de si cabe la desobediencia y si, correlativamente, la obediencia comporta responsabilidad."


El comportamiento de la mayoría de la policía está siendo bochornoso desde el punto de vista ético, no obstante de los innumerables casos de policías que reconociendo su responsabilidad están haciendo todo lo posible por no participar de este abuso de poder perpetrado por los políticos.

Los ciudadanos deben enfrentar esta situación sin criminalizar a los policías que son víctimas de sus propias carencias, de sus miedos y de sus necesidades, haciéndoles ver que se equivocan y que nosotros no somos el peligro.

Es necesario que la población se muestre tranquila, asertiva y amable en todo momento, evitando confrontaciones e insultos que solo empeorarán las cosas.

Si tenemos paciencia y "buenas artes" conseguiremos que ese 80% de policías dormidos, despierten y se liberen de sus propios miedos y se pongan de nuestro lado. Porque nosotros somos más, somos más fuertes y tenemos más razón.


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