A vueltas con Satanás y los nuevos satanes de la postmodernidad

En un mundo desenfrenadamente delirante y enfermizo como el actual, nos encontramos con un panorama difícil de creer si no se ve.
Ateos que cuestionan a los cristianos
Cristianos que hablan de ritos y personajes satánicos
Judíos practicantes que siguen la cábala
Cristianos que creen o practican exorcismos
La figura del mal, como dualidad con el bien, con un ser todopoderoso maligno y otro benévolo, tiene su inicio histórico en el mazdeismo o zoroatrianismo, persistiendo con el maniqueismo persa de manes del siglo III después de cristo, y transmitido al cristianismo por los gnósticos (cátaros, albigenses y bogomilos) y al judaísmo por la cábala. La figura del mal, no como instrumento sino como coontrapeso y lucha contra el bien, es parte de nuestra historia ancestral.
Nada pequeña ha sido la lucha durante siglos para proteger a la sociedad de creencias paganas ancestrales, de diablos, satanes, belcebús, duendes, brujas y hechiceros, que terminaron instalándose en la sociedad y como verruga en cogote, haciéndose parte de la cultura popular incluso entre creyentes de confesiones serias.

Reginon de Prüm, Regino de Prüm o, latinizado, Regino Prumiensis (fallecido en 915) fue un abad benedictino y cronista medieval.
Según informaciones no contemporáneas a su vida, Regino era hijo de padres nobles y había nacido en la fortaleza de Altrip a orillas del Rin cerca de Espira, en una fecha incierta. De esta elección como abad, y por sus escritos, es evidente que entró en la Orden Benedictina, probablemente en Prüm, y que fue un diligente estudiante. La rica y celebrada Abadía Imperial de Prüm sufrió duramente durante el siglo IX debido a las expediciones de saqueo de los normandos.
En el año 906, participó en la redacción de un cánon sobre el comportamiento de los Ovispos y advierte sobre el paganismo y las creencias sobre la existencia de brujas y prácticas satánicas.
Entre 1008 y 1012, se integran estas ideas en el Decreto de Worms que tatasobre aspectos muy variados en relación al control de las comunidades cristianas tan frágiles y relacionadas con el paganismo.
Las cuestiones que fueron tratadas en el Decretum son variadas:
la organización de la Iglesia y del culto (Libros I, II y III);
el bautismo y la confirmación (Libro IV);
el sacramento del cuerpo y de la sangre del Señor (Libro V);
el asesinato (Libro VI);
el incesto y la fornicación (Libros VII y XVII);
hombres y mujeres dedicados al Señor (Libro VIII);
el tratamiento a vírgenes, viudas y concubinas (Libro IX);
magos, profetas, adivinos (Libro X);
los excomulgados y ladrones (Libro XI);
el perjurio (Libro XII);
la veneración y observancia del ayuno (Libro XIII);
vicios tales como la gula y el alcoholismo (Libro XIV);
emperadores, príncipes y el laicado (Libro XV);
acusadores, defensores, jueces, testigos y falsos testigos (Libro XVI);
la visita, penitencia y reconciliación de los enfermos (Libro XVIII);
las correcciones de los cuerpos y las medicinas de las almas (Libro XIX);
la providencia y predestinación, el advenimiento del Anticristo, el día del Juicio Final, la condena y la felicidad de la vida eterna (Libro XX)
En este frágil equilibrio entre las prácticas paganas que permanecían y un primitivo cristianismo medieval, el tema de la brujería y los seres sobrenaturales, había que hacer un esfuerzo.
La conversión de los pueblos de Europa al cristianismo fue un proceso que abarcó muchos siglos, aproximadamente desde el 300 d. C. hasta el 1100 d. C. No siempre fue pacífico, por supuesto; con frecuencia, la conversión seguía a una confrontación violenta. Sin embargo, incluso cuando la conversión se realizaba "por la fuerza", no debemos imaginar que los nuevos cristianos simplemente desechaban sus antiguas creencias y adoptaban las nuevas sin modificaciones. Al contrario: la conversión fue un proceso dinámico de intercambio cultural, que varió considerablemente en sus patrones y resultados según las cambiantes circunstancias sociales, económicas, políticas e intelectuales. Elementos de la práctica religiosa indígena se mezclaban con frecuencia, a menudo deliberadamente, con la creencia y el ritual cristiano; otras prácticas se rechazaban por ser inconmensurables con el cristianismo. Se puede decir que ciertas prácticas "sobrevivieron" al proceso de conversión; pero sería engañoso describirlas por esta razón como "no cristianas". Después de todo, casi todos los rituales cristianos tenían algún antecedente o modelo precristiano.
En el Cánon Episcopi de Regino de Prüm se extrae:
Los obispos y sus funcionarios deben trabajar con todas sus fuerzas para erradicar de sus distritos el pernicioso arte del sortilegio (hechicería) y el maleficio (maldad), inventado por el diablo. Si encuentran a algún seguidor de esta secta maligna, deben expulsarlo de sus parroquias, deshonrándolo públicamente. Pues el Apóstol dice: «Apártate del hereje después de la primera y la segunda amonestación» [Tito 3:10-11]. Quienes han sido corrompidos y están cautivos por el diablo, abandonando a su creador, buscan su ayuda. Por lo tanto, la Santa Iglesia debe ser purificada de esta plaga.
Tampoco debe omitirse que algunas mujeres malvadas, que se han entregado de nuevo a Satanás y se han dejado seducir por las ilusiones y los fantasmas de los demonios, creen y profesan abiertamente que, en las horas de la noche, cabalgan sobre ciertas bestias con Diana, la diosa de los paganos, y una multitud innumerable de mujeres, y en el silencio de la noche vuelan sobre vastas extensiones de tierra, obedeciendo sus órdenes como si fueran de su señora, y siendo convocadas a su servicio en ciertas noches. Pero ojalá solo ellas perecieran en su infidelidad, sin arrastrar a muchos otros a la destrucción de la incredulidad. Pues una multitud innumerable, engañada por esta falsa opinión, cree que esto es cierto, y creyendo así, se desvía de la fe verdadera y regresa al error de los paganos cuando piensan que existe alguna divinidad o poder aparte del único Dios.
Por ello, los sacerdotes de todas sus iglesias deben predicar con insistencia al pueblo para que sepan que esto es completamente falso, y que tales fantasmas son enviados por el diablo, que los engaña en sueños.
Así, el mismo Satanás, que se transforma en ángel de luz, cuando ha capturado la mente de una miserable mujercita y la ha subyugado a sí mismo mediante la infidelidad y la incredulidad, inmediatamente se transforma en las especies y semejanzas de diferentes personajes y engaña la mente que mantiene cautiva y exhibiendo cosas, sean alegres o tristes, y personas, sean conocidas o desconocidas, y la conduce por caminos tortuosos, y mientras el espíritu solo soporta esto, la mente infiel piensa que estas cosas suceden no en el espíritu sino en el cuerpo.
¿Quién hay que no sea llevado fuera de sí en sueños y visiones nocturnas, y vea mucho durmiendo que nunca ha visto despierto? ¿Quién es tan estúpido e insensato como para pensar que todas estas cosas que se hacen en el espíritu se hacen en el cuerpo, cuando el profeta Ezequiel vio visiones de Dios en espíritu y no en cuerpo, y el apóstol Juan vio y oyó los misterios del Apocalipsis en espíritu y no en cuerpo, y el apóstol Juan vio y oyó los misterios del Apocalipsis en espíritu y no en cuerpo, como él mismo dice "Yo estaba en el Espíritu" [Apoc. 4:2]?. ¿Y Pablo no se atreve a decir que fue arrebatado en su cuerpo [2 Cor. 12:2-5]?
Por lo tanto, debe proclamarse públicamente a todos que quien cree en tales cosas, o en cosas semejantes, pierde la fe; y quien no tiene la fe verdadera de Dios no es de Dios, sino de aquel en quien cree, que es el diablo. Porque de nuestro Señor está escrito: «Todas las cosas fueron hechas por él» [Juan 1:3]. Por consiguiente, quien cree que algo puede ser hecho, o que alguna criatura puede ser cambiada o transformada para mejor o peor, o transformada en otra especie o semejanza, excepto por Dios mismo, quien hizo todo y por quien todas las cosas fueron hechas, es sin duda un incrédulo.
La tesis de que puede existir un dualismo tal en el que quepa una comunión entre el mal y el hombre, fue descartada por estos textos de la edad media.

Burcardo de Worms o Burkhard von Worms (ha. 965 - Worms, Alemania, 20 de agosto de 1025) fue un santo y obispo de Worms. Su día se celebra el 20 de agosto. Probablemente era de origen belga, formado en la abadía de Lobbes. Fue nombrado en el año 1000 obispo de Worms por el emperador Otón III.
Para mejorar la vida eclesiástica del obispado, que había sufrido bastante con las invasiones húngaras, Burkhard compiló una serie de veinte libros de derecho eclesiástico, llamado Decretorum Libri Viginti o simplemente Decretum, entre los que se cuentan un reglamento para la corte obispal, que fue el primero de su tipo. Esta obra recibió también el nombre de Brocardus, la adaptación latina de Burkhard, lo que a su vez dio lugar a la palabra «brocardo» para designar una máxima jurídica.
Se considera la recolección más importante de derecho canónico hasta el decreto de Graciano (siglo XII).
En este Decreto, se observan las prescripciones sobre las correcciones al paganismo.
61. ¿Has observado las tradiciones de los paganos, que, como por derecho hereditario, con la ayuda del diablo, los padres han dejado a sus hijos hasta el día de hoy, es decir, que debías adorar a los elementos, la luna o el sol o el curso de las estrellas, la luna nueva o el eclipse lunar; que debías poder con tus gritos o con tu ayuda restaurar su esplendor, o que estos elementos [podrían] socorrerte, o que debías tener poder sobre ellos? ¿O has observado la luna nueva para construir una casa o celebrar matrimonios? Si lo has hecho, harás penitencia durante dos años en los días de ayuno señalados; porque escrito está: «Todo lo que hagáis, de palabra y de obra, hacedlo todo en el nombre de nuestro Señor Jesucristo» [Col. 3:17].
63. ¿Has hecho nudos e invocaciones, y esos diversos encantamientos que hacen los hombres malvados, porqueros, labradores y a veces cazadores, mientras recitan fórmulas diabólicas sobre pan o hierba y sobre ciertas vendas nefastas, y los esconden en un árbol o los arrojan donde se cruzan dos o tres caminos, para liberar a sus animales y perros de la peste o la destrucción y destruir los de otro? Si lo has hecho, harás penitencia durante dos años en los días señalados.
65. ¿Has estado presente o has consentido en las vanidades que las mujeres practican en sus labores de lana, en sus telas, quienes al comenzar sus telas esperan lograr que, con encantamientos y al comenzar estos, los hilos de la urdimbre y la trama se entrelacen de tal manera que, a menos que se complementen a su vez con otros contra-encantamientos del diablo, todo perezca? Si has estado presente o has consentido, harás penitencia durante treinta días a base de pan y agua.
65. ¿Has recogido hierbas medicinales con conjuros malignos, y no con el Credo y el Padrenuestro, es decir, cantando el Credo in Deum y el Padrenuestro ? Si lo has hecho de otra manera, harás penitencia durante diez días a base de pan y agua.
66. ¿Has ido a orar a algún lugar que no sea una iglesia u otro lugar religioso que te haya indicado tu obispo o tu sacerdote, es decir, a manantiales, piedras, árboles o cruces de caminos, y allí, en señal de reverencia, has encendido una vela o una antorcha, has llevado pan u ofrendas, has comido allí o has buscado allí sanación para el cuerpo o la mente? Si has hecho o consentido tales cosas, harás penitencia durante tres años en los días de ayuno señalados.
67. ¿Has buscado oráculos ( strigam holdam ) en códices o tablillas, como muchos acostumbran hacer quienes pretenden obtener oráculos de salterios, de los Evangelios o de cualquier otra cosa similar? Si es así, harás penitencia durante diez días a base de pan y agua.
68. ¿Has creído o participado alguna vez en esta perfidia, que los hechiceros y quienes afirman poder desatar tempestades sean capaces, mediante encantamientos de demonios, de provocar tempestades o de cambiar la mente de los hombres? Si has creído o participado en esto, harás penitencia durante un año en los días de ayuno señalados.
69. ¿Has creído o participado en esta infidelidad, que existe alguna mujer que, mediante ciertos hechizos y encantamientos, puede cambiar la mente de los hombres, ya sea del odio al amor o del amor al odio, o que, mediante sus encantamientos, puede arrebatarles sus bienes? Si has creído o participado en tales actos, harás penitencia durante un año en los días de ayuno señalados.
70. ¿Has creído que existe alguna mujer que pueda hacer aquello que algunos, engañados por el diablo, afirman que deben hacer por necesidad o por su mandato, es decir, cabalgar sobre ciertas bestias en noches especiales junto a una multitud de demonios transformados en mujeres (aquella a quien la necedad común llama la bruja Hulda), y ser contada entre ellos? Si has participado en esta infidelidad, debes hacer penitencia durante un año en los días de ayuno señalados.
90. ¿Has creído o participado en esta infidelidad, que algunas mujeres malvadas, tras Satanás, seducidas por ilusiones y fantasmas de demonios, creen y afirman que, junto con Diana, diosa de los paganos, y una multitud incontable de mujeres, cabalgan sobre ciertas bestias y recorren muchas regiones de la tierra en la quietud de la noche, obedecen sus órdenes como si fuera su señora y son llamadas en noches especiales a su servicio? Ojalá solo estas perecieran en su perfidia y no arrastraran a muchos con ellas a la ruina de su aberración. Pues una multitud incontable, engañada por esta falsa opinión, cree que estas cosas son ciertas, y al creer esto se apartan de la sana fe y caen en el error de los paganos al pensar que existe alguna divinidad o autoridad celestial aparte del único Dios. Pero el diablo se transforma en la forma y semejanza de muchas personas, engañando en el sueño a la mente que mantiene cautiva, ahora con alegría, ahora con tristeza, ahora mostrándole personas desconocidas, la conduce por extraños caminos, y mientras solo el espíritu sufre esto, la mente infiel piensa que estas cosas no suceden en el espíritu, sino en el cuerpo. Pues ¿quién no es llevado fuera de sí en visiones nocturnas, y quién mientras duerme no ve muchas cosas que jamás vio despierto? ¿Quién, entonces, es tan necio y estúpido como para suponer que aquello que sucede solo en el espíritu, sucede también en el cuerpo? [...]
91. ¿Has presenciado velatorios, es decir, has estado presente en la vigilia de los difuntos cuando los cuerpos de los cristianos son custodiados según un ritual pagano? ¿Has cantado allí canciones diabólicas y realizado danzas inventadas por los paganos, siguiendo las enseñanzas del diablo? ¿Has bebido allí y relajado tu semblante con risas, y, dejando de lado toda compasión y caridad, te has comportado como si te alegraras por la muerte de un hermano? Si es así, harás penitencia durante treinta días a base de pan y agua.
92. ¿Has fabricado filacterias diabólicas [es decir, pequeñas bolsas que contienen papeles con palabras o conjuros mágicos] o caracteres diabólicos, que algunos acostumbran hacer por instigación del diablo, de hierba o de ámbar; o has observado el jueves en honor a Júpiter? Si has hecho o consentido tales actos, harás penitencia durante cuarenta días a base de pan y agua.
93. ¿Has conspirado con otros contra tu obispo o contra sus asociados, de tal manera que ridiculicen o se burlen de las enseñanzas o mandamientos de tu obispo o sacerdote? Si has hecho o consentido tales actos, harás penitencia durante cuarenta días a base de pan y agua.
94. ¿Has comido algo ofrecido a los ídolos, es decir, las ofrendas que se hacen en algunos lugares, en las tumbas de los muertos, en manantiales, árboles, piedras o cruces de caminos, o has llevado piedras a un túmulo, o coronas para las cruces que se colocan en las encrucijadas? Si has hecho alguna de estas cosas, o has consentido en hacerlas, harás penitencia durante treinta días a base de pan y agua.
96. ¿Has cometido o consentido esas vanidades que acostumbran las mujeres insensatas, que mientras el cadáver de una persona aún yace en la casa, corren al agua y traen en silencio una jarra de agua, y cuando levantan el cuerpo, vierten esta agua debajo del féretro, y mientras sacan el cuerpo de la casa, velan para que no se eleve más allá de las rodillas, y hacen esto como una especie de remedio curativo? Si es así, harás penitencia durante diez días a base de pan y agua.
97. ¿Has hecho o consentido lo que algunos hacen con un hombre muerto al ser enterrado? Le dan un ungüento en la mano como si con él pudiera curarse su herida después de la muerte, y así lo entierran con el ungüento. Si lo has hecho, harás penitencia durante veinte días a base de pan y agua.
98. ¿Has hecho o dicho algo mediante hechicería o magia al comenzar alguna tarea sin invocar el nombre de Dios? Si es así, harás penitencia durante veinte días a base de pan y agua.
99. ¿Has hecho algo parecido a lo que hacían, y aún hacen, los paganos el primero de enero disfrazados de ciervo o becerro? Si es así, harás penitencia durante treinta días a base de pan y agua.
101. ¿Has hecho lo que muchos hacen? Raspan el lugar donde acostumbran encender el fuego en su casa y ponen granos de cebada allí, en el punto caliente; y si los granos saltan, creen que habrá peligro, pero si se quedan, todo irá bien. Si lo has hecho, harás penitencia durante diez días a base de pan y agua.
102. ¿Has hecho lo que hacen algunos cuando visitan a un enfermo? Al acercarse a la casa donde yace el enfermo, si encuentran una piedra cerca, la voltean y miran debajo para ver si hay algo vivo. Si encuentran un gusano, una mosca, una hormiga o cualquier cosa que se mueva, dicen que el enfermo sanará. Pero si no encuentran nada que se mueva, dicen que morirá. Si has hecho o creído en esto, harás penitencia durante diez días a base de pan y agua.
103. ¿Has hecho pequeños lazos y zapatos de niño, y los has echado en tu despensa o en tu granero para que los sátiros o duendes jugaran con ellos, para que te trajeran los bienes de otros y así te enriquecieras? Si lo has hecho, harás penitencia durante diez días a base de pan y agua.
104. ¿Has hecho lo que algunos hacen el primero de enero (es decir, el octavo día después de la Natividad del Señor): en esa noche santa, hilan, cosen, todo por instigación del diablo, comenzando cualquier tarea que puedan emprender con motivo del año nuevo? Si lo has hecho, harás penitencia durante cuarenta días a base de pan y agua.
La Iglesia medieval consideraba la embriaguez un pecado grave derivado de la gula. Las correcciones del canon no buscaban la rehabilitación médica, sino la expiación del alma mediante el castigo corporal y la privación.
• Ayuno severo: De acuerdo con los cánones de penitenciales medievales (como el de Burchard de Worms o el Penitencial Silense), la corrección estándar para un laico que se emborrachaba voluntariamente consistía en pasar entre 7 y 30 días a pan y agua.
• Agravantes para el clero: Si el borracho era un monje, sacerdote o diácono, la ley canónica era implacable. Se les imponían hasta 40 días de ayuno estricto o la suspensión temporal de sus funciones eclesiásticas, ya que la embriaguez en el altar invalidaba su dignidad.
• Vómito por embriaguez: Si el exceso provocaba el vómito (especialmente si ocurría cerca o después de haber comulgado), las penitencias aumentaban exponencialmente, obligando al pecador a rezar tandas masivas de salmos o extender el ayuno por meses.
• Escarnio público secular: En la Baja Edad Media, los tribunales locales (muchas veces influenciados por estatutos cristianos) aplicaban la "capa del borracho" o "manto español", un pesado barril de madera que el infractor debía vestir mientras caminaba por la ciudad sufriendo las burlas del pueblo.
Bajo el Derecho Canónico, la enfermedad física no era un delito, sino un estado que modificaba el rigor de la ley. La Iglesia aplicaba principios de mitigación pastoral y asistencia.
• Suspensión de las penas canónicas: El canon medieval establecía que a los enfermos graves o en peligro de muerte se les debían suspender o mitigar los ayunos y penitencias físicas. La Iglesia priorizaba que recibieran la extremaunción y la comunión sin importar sus deudas espirituales previas.
• Enfermedad mental (Los "Locos"): La locura se debatía entre la frontera de la posesión diabólica y el desequilibrio humoral. Aquellos considerados "inocentes" por enajenación mental no eran castigados criminalmente por sus actos, sino puestos bajo la tutela de sus familias, de la comunidad o acogidos en monasterios y los primeros hospitales especializados.
• El caso de los Leprosos: La lepra requería un régimen canónico especial debido al miedo al contagio. Se realizaba una misa que simulaba un funeral en vida; el enfermo era apartado formalmente de la sociedad y obligado a vestir ropas identificativas y usar una carraca o campana. Sin embargo, la Iglesia mantenía la obligación de asegurar su sustento en leproserías administradas por órdenes religiosas.
Otras prácticas sobre castigos se pueden encontrar en "Neyra, Andrea V. (2009). Los peccata oris en el Corrector de Burchard de Worms. XII Jornadas Interescuelas /Departamentos de Historia. Departamento de Historia, Facultad de Humanidades y Centro Regional Universitario Bariloche. Universidad Nacional del Comahue, San Carlos
de Bariloche, y en otros muchos más textos basados en escritos medievales.
Desgraciadamente, hay pocas fuentes donde se puedan extraer más correcciones de libros completos y lo más que se encuentran son recensiones y compilaciones de fragmentos, pero este es un pequeño ejemplo de ellas, y de la intención del clero, de separar la fe del paganismo, cosa que no se ha conseguido pues como vemos, seguimos inundados por el paganismo y la superstición popular.

Graciano o también llamado Franciscus Gracianus, Jean Gratien, Johannes Gratianus, Gratiani o Gratian; o Giovanni Graziano (la vertiente saxo grat- y la vertiente latina grac-) fue un monje jurista y Maestro de Artes Liberales de Etruria y Bolonia. Sus fechas exactas del nacimiento y de la muerte son desconocidas aunque se sabe que su vida transcurre a lo largo del siglo XI y siglo XII. Se le considera el padre del Derecho Canónico gracias a su obra Concordia discordantium canonum, que obtuvo vigencia hasta 1917.
El Decreto de Graciano (en latín Decretum Gratiani o Concordia discordantium canonum, también conocido en español como «Concordancia de las discordancias de los cánones», «Armonía de los cánones discordantes» o «Concordia de los cánones discordantes») es una obra del siglo XII perteneciente al Derecho canónico que, como indica su título, trata de conciliar la totalidad de las normas canónicas existentes desde siglos anteriores, muchas de ellas opuestas entre sí. Su autor fue el monje jurista Graciano que lo redactó entre 1140 y 1142 y constituye la primera parte de la colección de seis obras jurídicas canónicas conocida como Corpus Iuris Canonici.
Entre muchas otras disposiciones consta:
C. VII. Se decreta que el destino no es otra cosa que adivinación y brujería.
Asimismo, León IV. A los obispos de Britania,
Decretamos que los rituales que habéis discriminado por vuestro propio interés no son otra cosa que adivinaciones y brujería. Por ello, deseamos que sean condenados por completo, que no se mencionen más entre los cristianos y que se prohíba su práctica mediante un interdicto.
C. VIII. Se debe perseguir a los hechiceros y brujos como enemigos de Cristo.
Asimismo, Gregorio a Adrián el notario, [libro IX, epístola 47.]
Nos ha llegado la noticia de que has perseguido a ciertos hechiceros y brujos, y debes saber que tu solicitud y celo nos han complacido enormemente. Pues es tu deber investigar diligentemente y castigar severamente a cualquier enemigo de Cristo que encuentres.
C. IX. Que sea excomulgado el clérigo, monje o laico que siga la adivinación, los augurios o las suertes,
Asimismo, del Concilio de Aureliano [I, c. 32.]
Si algún clérigo, monje o persona secular cree que se debe observar la adivinación o los augurios, o que se deben comunicar las suertes, que pretenden que son de santos, a quien ellos creen, sea expulsado de la comunión de la Iglesia, junto con los que les creyeron.
Y en otro ejemplo:
C. XII. Los obispos deben esforzarse por eliminar el arte de la hechicería y la magia por todos los medios.
También del Consejo de Investigación*, pág. 1.149
Que los obispos y sus ministros se esfuercen con todas sus fuerzas por erradicar de sus parroquias el pernicioso y malvado arte de la hechicería y la magia, y si encuentran a algún hombre o mujer que siga este tipo de crimen, que lo expulsen vergonzosamente de sus parroquias.
Porque el Apóstol dice: «Después de la primera y la segunda corrección, he rechazado al hereje, sabiendo que quien es de esa clase está pervertido».
Quienes buscan el sufragio después de abandonar a su creador, el diablo, están pervertidos y cautivos del diablo, y por lo tanto la santa iglesia debe ser purificada de tal plaga. §. 1.
Tampoco debe omitirse que ciertas mujeres malvadas, habiéndose vuelto a Satanás, seducidas por las ilusiones y fantasmas de los demonios, creen y profesan cabalgar con Diana, la diosa de los paganos, durante la noche, o con Herodías y una multitud innumerable de mujeres, sobre ciertas bestias, y recorrer muchas partes de la tierra en el silencio de la noche tormentosa, y obedecer sus órdenes como si fueran amas, y en ciertas noches ser llamadas a su servicio.
Pero ojalá solo ellas hubieran perecido en su perfidia, y no hubieran arrastrado a muchos con ellas a la destrucción de la incredulidad.
Porque una multitud innumerable, engañada por esta falsa opinión, cree que estas cosas son ciertas, y al creerlas se desvían de la fe correcta y caen en el error de los paganos, cuando piensan en algo de divinidad o deidad fuera del único Dios.
Por lo tanto, los sacerdotes deben predicar al pueblo de Dios a través de las iglesias que les han sido encomendadas con toda diligencia, para que sepan que estas cosas son absolutamente falsas, y que tales fantasmas no son impuestos a las mentes de los fieles por un divino, sino por un espíritu maligno. §. 2.
...y de tanto luchar contra las fantasías esotéricas, la propia lucha dota a dichas ideas de credibilidad...
En la actualidad, judíos, crsitianos y musulmanes siguen recogiendo costumbres y creencias paganas sobre el mal de ojo, ritos para fin de año, cábala, gnosticismo, esoterismo etc. y todo ello alimentado por quienes con un interés ilícito se preocupan por que la gente pierda su fe.
Hoy en día estamos tan rodeados de supersticiones que a nadie le extraña que se diga que tal o cual acto, tal o cuál persona es satánico y "abre portales", hasta tal punto que quienes se consideran creyentes, parecen más creyentes de Satanás y su poder que de Díos.
SUPERSTICIONES EN LAS RELIGIONES MONOTEÍSTAS
1) En el Islám. Las supersticiones (conocidas en el ámbito islámico como juraafat o khurafah) están estrictamente desaprobadas o prohibidas en el Islam ortodoxo, ya que la doctrina enseña que todo lo que ocurre depende de la voluntad de Alá (Al-Qada wa Al-Qadr). Sin embargo, a través del sincretismo cultural en distintas regiones del mundo musulmán, han persistido diversas creencias populares y supersticiones.
1. El Mal de Ojo (Al-Ayn) y su protección
• La creencia: Se piensa que la envidia o la admiración excesiva de una persona hacia otra (o hacia un objeto/animal) puede provocar mala suerte, enfermedad o desgracias.
• Objetos y amuletos asociados: Aunque teológicamente debatidos o considerados shirk (idolatría menor o mayor si se les atribuye poder propio), popularmente se recurre a la Khamsa (o "Mano de Fátima") y al Nazar (ojo turco o azul) para repelerlo. Es muy común que los creyentes digan "Mā Shā' Allāh" ("como Alá ha querido") al alabar algo para neutralizar cualquier mal de ojo potencial.
2. Presagios y mal agüero (At-Tiyarah)
• La creencia: Interpretar el vuelo de los pájaros, ciertos ruidos, días de la semana o encuentros fortuitos como señales de buena o mala suerte. El Islam rechaza esto de plano; de hecho, un hadiz del Profeta Mahoma califica los presagios como una forma de ignorancia o asociación de poder a algo ajeno a Dios.
• Ejemplos cotidianos: En algunas regiones, se cree que abrir o cerrar las tijeras sin cortar nada trae mala suerte o "corta" las relaciones familiares; o que toser mientras se bebe agua significa que alguien está hablando de ti en ese preciso instante.
3. Zapatos invertidos o al revés
• La creencia: Dejar un zapato o sandalia boca abajo se considera de mala suerte o una falta de respeto.
• El motivo cultural/religioso: Se argumenta que la suela sucia apunta hacia el cielo (hacia Alá), o bien se asocia con malos modales y la presencia de energías negativas o entidades invisibles (yin) en el hogar.
4. Costumbres populares de protección infantil
• La creencia: En ciertas comunidades rurales o tradicionales, se realizan rituales ajenos al Corán para curar malestares de los bebés.
• Ejemplo específico: La práctica del Hazaazah, donde se recolecta dinero de siete personas que se llamen "Muhammad" para llevarlo a un herrero y fabricar un amuleto metálico con el fin de quitarle el hipo a un niño. La ortodoxia islámica clasifica esto como una superstición errónea y contraria a la fe.
5. El uso de amuletos y talismanes (Ta'wiz)
• La creencia: Llevar papeles con versos del Corán, números, figuras geométricas o nombres sagrados dentro de pequeñas bolsas de cuero o metal para curar enfermedades o protegerse de peligros.
• La postura religiosa: Aunque algunos aceptan talismanes que solo contengan palabras directas de Dios, la corriente mayoritaria advierte que confiar en el objeto en lugar de confiar directamente en Alá roza la superstición y el shirk.
En el sufismo, al ser la dimensión mística y espiritual del Islam, se centra en la pureza interior, el amor divino y la experiencia directa de Dios. Sin embargo, debido a su arraigo popular a lo largo de los siglos y a su fusión con culturas locales (en Oriente Medio, África, el Sur de Asia y el Norte de África), han surgido diversas creencias populares, rituales folclóricos y fenómenos místicos que a menudo se confunden o se entrelazan con la superstición.
A continuación, se detallan los elementos más comunes donde la mística sufí se cruza con las creencias populares:
1. La veneración de los Santos y sus tumbas (Ziyarat)
Es una de las prácticas más extendidas y, a la vez, más criticadas por las ramas más ortodoxas del Islam (como el wahabismo), que la consideran una superstición o idolatría (shirk):
• El poder de la Baraka: Se cree que los santos sufíes (Wali) poseen una bendición o energía espiritual divina que permanece en sus cuerpos y tumbas incluso después de morir.
• Peregrinaciones de sanación: Millones de personas visitan los mausoleos sufíes (Dargah o Zauia) buscando milagros, curación de enfermedades, fertilidad o solución a problemas económicos.
• Exvotos y lazos: Es muy común atar cintas o trozos de tela en las rejas de las tumbas mientras se hace una petición; se cree que el deseo se cumplirá cuando el lazo se desate o permanezca allí.
2. Los Milagros de los Maestros (Karamat)
A diferencia de los milagros de los profetas (Mu'jizat), los sufíes creen en los Karamat, que son dones sobrenaturales concedidos por Dios a los santos sufíes vivos o muertos. En el folclor popular, esto ha dado pie a numerosas creencias:
• Bilocación y telepatía: Creer que un Sheikh (maestro) puede estar en dos lugares a la vez o leer la mente de sus discípulos.
• Control sobre la naturaleza: Historias populares atribuyen a los maestros la capacidad de hacer llover, calmar tormentas o multiplicar la comida.
3. El Ojo Turco y la protección contra el Mal de Ojo (Ayn)
Aunque el mal de ojo es una creencia aceptada en el Islam general, en los entornos sufíes populares se han desarrollado herramientas específicas para combatirlo:
• Amuletos (Ta'wiz): Los maestros sufíes o sanadores a menudo escriben versículos del Corán, nombres de Dios o fórmulas místicas en un papel. Este papel se dobla, se envuelve en cuero o metal y se usa como colgante para proteger al portador de la envidia, los demonios (Jinn) y las maldiciones.
• Uso de números y cuadrados mágicos (Wafq): En algunas órdenes se practica la numerología islámica (Abjad), asignando valores numéricos a las letras del Corán para crear cuadros de protección.
4. Reliquias y objetos sagrados
El contacto físico con objetos que pertenecieron a un santo sufí es visto en el folclor como una fuente de protección y fortuna:
• Se cree que vestir la túnica (Khirqa) de un maestro fallecido transfiere sus cualidades espirituales.
• El agua utilizada para lavar la tumba de un santo a veces se recoge y se bebe con fines curativos.
5. Interpretación de los Sueños (Istikhara y sueños místicos)
Para los sufíes, los sueños son una de las vías por las cuales Dios, el profeta Mahoma o los santos se comunican con los seres humanos.
• El pueblo llano a menudo acude a los maestros sufíes para que interpreten sus sueños, creyendo que un sueño con un santo sufí es un augurio inequívoco de protección o un mandato divino que debe cumplirse estrictamente para evitar la mala suerte.
2) En el cristianismo. En el cristianismo, la superstición ocurre cuando se le atribuye un poder automático o mágico a objetos, números, gestos o rituales (tratándolos como amuletos o talismanes), en lugar de poner la confianza directamente en Dios.
Las supersticiones más comunes que a menudo se mezclan con la práctica o la tradición cristiana incluyen:
• El miedo al número 13: Asociado tradicionalmente a la Última Cena, donde había 13 comensales en la mesa (Jesús y los 12 apóstoles, con Judas Iscariote considerado el número 13), lo que hizo que se le vinculara con la mala suerte o la traición.
• Derramar la sal: Creencia de que trae mala suerte porque se dice que Judas derramó el salero durante la Última Cena (además de estar ligado al alto valor histórico de la sal en la antigüedad).
• El uso supersticioso de objetos sagrados: Tratar un crucifijo, una medalla, una estampa, un rosario o el agua bendita como si tuvieran un poder automático para proteger o conceder favores por sí mismos, olvidando que son solo recordatorios de la fe.
• La búsqueda de "soluciones mágicas" en la fe: Esperar que oraciones específicas, cadenas de mensajes o rituales funcionen como "fichas de suerte" para forzar un milagro inmediato, en lugar de entender la vida cristiana como un compromiso y obediencia a la voluntad de Dios.
• Asignar poderes a fechas o días específicos: Temor irracional a ciertos días (como el martes 13 o el viernes 13) combinado con creencias populares ajenas al evangelio.
El gnosticismo contiene numerosos elementos que, desde una perspectiva racionalista, teológica o científica moderna, pueden clasificarse como supersticiones. Al ser un conjunto de corrientes de pensamiento filosófico-religiosas que florecieron en los primeros siglos de la era cristiana, su cosmovisión estaba profundamente ligada al pensamiento mágico, la mitología astrológica y el esoterismo de la antigüedad.
Para entender por qué se le asocia con la superstición, es útil analizar sus componentes principales:
• La Astrología y los Arcontes: Los gnósticos creían que el universo material estaba gobernado por los Arcontes, seres espirituales malévolos o imperfectos asociados a los planetas y los signos del zodiaco. Creían que estos astros dictaban el destino ciego (Heimarmene) de las personas y atrapaban sus almas.
• Fórmulas mágicas y contraseñas: Para que el alma pudiera ascender al cielo después de la muerte y esquivar a los Arcontes, el iniciado necesitaba conocer nombres secretos, amuletos, sellos y palabras de poder específicas. Esto encaja directamente en la definición clásica de pensamiento mágico o superstición.
• El Demiurgo: Explicaban la existencia del mal en el mundo afirmando que la Tierra no fue creada por el Dios verdadero, sino por una deidad inferior, ignorante y cruel llamada Yaldabaoth o el Demiurgo.
• Cosmologías complejas: Creaban mitologías muy elaboradas con jerarquías de seres celestiales (Eones) que emanaban de una fuente suprema (el Pleroma).
3) En el judaísmo. Las supersticiones más comunes asociadas con la tradición judía y sus comunidades incluyen las siguientes:
• El Mal de Ojo (Ayin Ha'rá): Es una de las creencias más extendidas. Se piensa que la envidia o la mirada excesiva de otra persona al ostentar posesiones puede atraer mala suerte. Para protegerse, se evita presumir de los logros o bienes.
• La Jamsa (Hamsa): Un amuleto en forma de mano abierta que se utiliza para alejar las energías negativas y el mal de ojo.
• Escupir tres veces (pu, pu, pu): Una práctica tradicional, muy común entre los judíos askenazis, para rechazar la mala suerte, un mal presagio o hablar de algo negativo (como una enfermedad o un peligro).
• Piedras azules y ajos: En comunidades sefardíes y otomanas, se cuelgan herraduras con dientes de ajo y piedras azules en la entrada de las casas o se atan cintas azules a las cunas de los bebés para repeler las malas influencias.
• El estornudo y las bendiciones: Antiguamente se consideraba el estornudo un mal presagio. Por ello, se responde con expresiones de buenos deseos como "salud", "vida" o "enhorabuena" (Sei gezunt o similares).
• Elección de nombres: En las comunidades askenazis existe la superstición de no ponerle a un bebé el nombre de un familiar vivo, sino solo de familiares fallecidos (para no "confundir" al ángel de la muerte), mientras que los sefardíes siguen un orden estricto con los nombres de los abuelos.
• Masticar hilo al coserse la ropa puesta: Se cree popularmente que coser un botón en una prenda mientras la llevas puesta "cose" o daña la memoria o la inteligencia, por lo que se acostumbra a masticar un trozo de hilo mientras se hace.
Respecto de la cábala, existe todo un compendio de superticiones ajenas a la Torá y `prohibidas a ella. En el pensamiento judío, la Torá es perfecta. Añadir implicaría asumir que la obra divina está incompleta o que el juicio humano puede mejorarla. Deuteronomio 4:2: "No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni minoraréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordeno". Deuteronomio 13:1 (12:32 en numeración hebrea): "Cuidarás de hacer todo lo que yo te mando; no añadirás a ello, ni de ello quitarás".
• Sabiduría oculta: El término Cábala significa «recepción» o «tradición», y se refiere a una enseñanza reservada tradicionalmente a quienes poseían la madurez espiritual necesaria para estudiarla.
• Simbolismo y numerología: Emplea herramientas como la Gematria (asignar valores numéricos a las letras hebreas), el estudio de los nombres divinos y la interpretación alegórica de la Torá.
• Cosmología mística: Utiliza conceptos como el Ein Sof (lo infinito de Dios), el Tzimtzum (la contracción divina para dar paso al universo) y el Árbol de la Vida con las diez Sefirot (emanaciones divinas).
• Prácticas contemplativas: Incluye la meditación sobre letras hebreas, la oración consciente y la introspección espiritual (Tikún).
لَا إِلَٰهَ إِلَّا ٱللَّٰهُ
שְׁמַע יִשְׂרָאֵל יְהוָה אֱלֹהֵינוּ יְהוָה אֶחָד
Credo in unum Deum.



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