Esclavos: ¿Propiedad o posesión?
- Luis de Miguel Ortega

- hace 14 minutos
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¿Somos esclavos del sistema?
¿Qué implica ser un esclavo?
Un esclavo es una persona que carece de libertad y de derechos civiles porque se encuentra bajo el dominio legal o la propiedad de otra persona, llamada amo. A lo largo de la historia, los esclavos eran tratados como mercancías que se podían comprar, vender y obligar a trabajar sin recibir un salario.
Implica la pérdida de libertad ya que el amo controla la vida, el trabajo y el movimiento del esclavo, pero supone un derecho de "propiedad" pues la ley o la fuerza permitían que un ser humano fuera dueño de otro como si fuera un objeto. Además existe una falta de remuneración o remuneración asimétrica pues el trabajo se realizaba de forma obligatoria y sin completa remuneración.
Se estima en la definición que la palabra adecuada para definir al esclavo es el de propiedad ya que se puede cambiar, permutar, vender o liquidar cuando el amo lo quiera... Pero eso no queda aclarado mediante dicha palabra.
La propiedad es el poder legal que tiene una persona para usar, disfrutar y decidir sobre un bien material o un animal, cumpliendo siempre con las normas de la ley. Este derecho otorga control absoluto sobre las pertenencias, ya sean casas, terrenos o objetos personales.
La posesión es el poder de hecho y el control físico que una persona ejerce sobre una cosa o un bien, teniéndolo en su poder. A diferencia de la propiedad, no significa necesariamente ser el dueño legal, sino tener el objeto bajo tu dominio o uso en ese momento.
La diferencia entre propiedad y posesión no es muy evidente pero la propiedad es el derecho legal y definitivo de ser dueño de una cosa, lo que permite usarla, venderla o heredarla. La posesión es el poder físico o material sobre esa misma cosa, es decir, tenerla en el poder o usarla, sin importar si se cuenta con el papel o título legal que lo acredite.
Quizás lo más importante para definir lo que es un esclavo, no tenga mucho que ver si existe título de propiedad o la mera posesión, sino en el quién determina la vida del esclavo y de qué no puede huir.
Es evidente que en la actualidad los ciudadanos no tienen más que la posesión de su propia vida pero no la propiedad. No son dueños de su pasado ni de los frutos del pasado, como pueden ser los títulos profesionales, los ahorros, la casa o el coche que está todo sujeto a regulaciones e impuestos. No tienen propiedad de su propio cuerpo en el futuro, pues carecen del derecho de conducir la vida como les plazca sin coacciones o violencia, y así no pueden ejercer su profesión libremente o disfrutar de sus beneficios, pues antes hay que cumplir con las reglamentaciones de una economía totalitaria planificada y con el pago de impuestos forzosos. Tampoco tienen la propiedad de su cuerpo proyectado en el presente, a saber, la capacidad de elegir y decidir de entre las distintas posibilidades que ofrece la vida porque, todo depende de la planificación centralizada del amo absolutista. La capacidad de elegir, no depende del individuo, sino del planificador.
Así que la mejor palabra que define al ser humano de hoy es la de animal mostrenco (animal doméstico libre por el campo) o la de esclavo que posee su cuerpo, pero carece del derecho de propiedad.
Cuando votamos, lo que hacemos es elegir cambio de amo, cambio de propietario. Es un traspaso. Es una cesión. A veces es una permuta, pero no es un proceso de voluntad soberana para elegir a los gestores de las cosas comunes, con el requisito de respetar la libertad y dignidad humana.
Así que en las votaciones lo importante es descubrir qué candidato está dispuesto a dar el mayor margen de seguridad, libertad y dignidad. El candidato que esté dispuesto a "emancipar a sus esclavos" y darles la mayor libertad. Qué candidato se conforma con gestionar cosas comunes e interfiere lo menos posible en la vida privada. Quien permite a cada cual, ser protagonista de su propia vida.
La palabra emancipación viene del latín emancipatio y significa la acción de salir de un poder o quedar libre. Su origen se relaciona con el derecho romano clásico sobre la propiedad y la autoridad familiar.
Ex- (e): un prefijo que indica separación, salida o ir hacia fuera.
Manus (man): significa mano, pero también poder, control o autoridad.
Capere (cipa): significa tomar, coger o atrapar.
-ción (cion): sufijo que indica la acción y el efecto de hacer algo.
En la antigua Roma, la raíz mancipium era todo lo que estaba bajo el poder de la mano del padre de familia (sus bienes o sus hijos). El verbo mancipare era el acto de entregar, vender o pasar una propiedad a las manos de otra persona.
Cuando se le añadió el prefijo ex- (formando emancipare), el sentido cambió al opuesto y significó sacar algo o a alguien de ese poder. Originalmente era el juicio formal con el que un padre liberaba a un hijo de su potestad o un amo soltaba a un esclavo. Con el tiempo, pasó a significar cualquier proceso para lograr la libertad, la independencia o la autonomía.
Por ahora, ni los políticos de derechas ni de izquierdas ni las alternativas que existen (que dicen, somos los de abajo y vamos a por los de arriba y lo conseguiremos porque la unión hace la fuerza...) se plantean estos términos sino que quieren ser todos, y aspiran a ser los dueños de la granja o cuando menos, los encargados remunerados con acceso al pienso gratis y de calidad consistente en el increible negocio de los servicios públicos.



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