EXPERIMENTO HUMANO NO CONSENTIDO.


Las "vacunas" no garantizan ni la erradicación de la enfermedad, ni que eviten la transmisión, así lo han puesto de manifiesto especialistas de la agencia de la ONU; Michael Ryan, director del área de emergencias de la Organización “La existencia de una vacuna, incluso muy

eficaz, no garantiza la erradicación de una enfermedad" y la científica jefa Soumya Swaminathan "Todavía se está estudiando si las vacunas, además de evitar que enfermes, previenen que te infectes y

pases la infección” ( https://news.un.org/es/story/2020/12/1486062).

Las denominadas "vacunas" contra la covid-19, son medicamentos en fase experimental, con

uso de una tecnología génica nunca antes utilizada en antivirales, aprobadas por procedimiento de urgencia habiéndose reducido a pocos meses ( 2 meses en la fase III ), el desarrollo de las fases que normalmente duran de 10 a 15 años, efectuándose ensayos solo en población sana de entre 18 a 65/75 años, con efectos adversos/secundarios de leves a graves, habiéndose exonerado de responsabilidad los productores en caso de producirse ocasionando indefensión ante posibles reclamaciones. Dichas circunstancias deben darse a conocer a las personas a las que se les inoculan, pues están siendo objeto de

una experimentación humana de la que si no tienen expreso conocimiento, se estaría conculcando el derecho a la información de la persona-paciente e incumpliendo por las autoridades sanitarias, médicos y sanitarios la obligación de informar, contraviniendo los códigos de ética, convenios y disposiciones en la materia, pudiendo incurrir en mala praxis. El deber de información de las autoridades y médicos es ineludible, del mismo modo que el derecho del paciente a ser debidamente informado es un derecho inalienable. Tampoco es admisible el que se esté omitiendo a la población la opción de elegir otras terapias alternativas, cercenado el derecho a la información, la libre elección y la autonomía del

paciente.

El consentimiento informado y libre es imprescindible en toda intervención médica y máxime en experimentación médica como la que se está llevando a cabo a nivel mundial. Ninguna vacuna es obligatoria, ninguna intervención médica es obligatoria sino es en caso de extrema urgencia por causa de peligro inminente de la vida del paciente y bajo determinadas limitaciones médicas, éticas y legales. En todo caso deben respetarse los principios éticos de beneficencia, no maleficencia, justicia y autonomía.

El consentimiento informado y libre es imprescindible en toda intervención médica y máxime en experimentación médica como la que se está llevando a cabo a nivel mundial. Ninguna vacuna es obligatoria, ninguna intervención médica es obligatoria sino es en caso de extrema urgencia por causa de peligro inminente de la vida del paciente y bajo determinadas limitaciones médicas, éticas y legales. En todo caso deben respetarse los principios éticos de beneficencia, no maleficencia, justicia y autonomía.

Cualquier acto de imposición u obligatoriedad de un acto médico en contra de la voluntad del

paciente es ilegal, inmoral y contraviene los tratados y convenios suscritos a nivel internacional adoptados en su día cuya finalidad era evitar que volvieran a producirse la experimentación en seres humanos en contra de su voluntad. Las acciones llevadas a cabo durante la segunda guerra mundial consistentes en experimentos médicos criminales en la población civil, no fueron acciones aisladas o casuales de médicos o científicos sino el resultado de un planeamiento previo plasmado en una normativa aprobada,

ordenada, permitida, CONSENTIDA Y EJECUTADA por personas que ocupaban cargos de autoridad y tenían la obligación de impedirlos y ponerles fin. Crímenes que pretendieron ampararse en el derecho positivo plasmado en normas y disposiciones dictadas por las autoridades del momento y que contribuyeron en un ambiente dirigido por el miedo y la presión social a la de destrucción de la conciencia del colectivo sanitario y de las autoridades, y a la comisión de crímenes contra la humanidad. La II guerra mundial supuso el cuestionamiento del carácter vinculante de las decisiones adoptadas por las instituciones, del comportamiento social, y de la obediencia de los ciudadanos, ya que el abuso de poder de las instituciones y la obediencia indebida de los ciudadanos, profesionales y autoridades, propició uno de los genocidios más graves de la historia, motivo por el que redactaron el

Código de ética de Nuremberg de 1947, la Declaración universal de derechos humanos de 1948 y el Código de ética médica de 1949, disposiciones que cobran especial relevancia actualmente a la vista de los últimos acontecimientos.

CONS IF MAYORES I (1)
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Documento completo realizado por Dña. Valerie Oyarzun Fontanet.

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