top of page

Dra. Tamara Contreras del Pino


La Dra. Tamara Contreras, lleva en la UCI del Hospital Mateu Orfila desde febrero de 2015. Compatibiliza su trabajo y guardias en dicho hospital con la medicina privada y es jefe de servicio en la Clínica Juaneda de Mahón.


Tamara fue nombrada Directora Médica del Hospital Mateu Orfila en 2020 y tuvo que "gestionar" el hospital durante toda la pandemia. Es la máxima responsable de lo que ocurrió por acción u omisión respecto de los tratamientos para Covid, la anulación de consultas e intervenciones quirúrgicas, la obligatoriedad sin excepciones del uso de mascarillas, el diagnóstico mediante PCR de lso casos, la estadística de casos, el encarnizamiento terapéutico de pacientes en la UCI, el abandono terapéutico de ancianos... los tratamientos "paliativos", el aislamiento de los pacientes y sus familiares y el tratamiento experimental no consentido de pacientes con Rendesivir y Tozilizumab.


También era la responsable médica del hospital durante todo el acoso institucional y mediático contra la Dra. Popel hasta la llegada del Dr. Bernardo Pax. La acusaron de haber puesto un mensaje en el tabón de anuncios de personal en el sótano, de aparecer en los medios con ropa de trabajo, de dar un mitin político a una paciente vacunada que fue a urgencias por efectos secundarios de la vacuna y de revelación de secretos.


También era la responsable del acoso institucional contra la Dra. Popel de cara a recuperar el puesto de trabajo toda vez que por decisión judicial se suspendía la efectividad de la sanción.


Ahora se encuentra en medio de una polémica en relación al ingreso en UCI de una paciente de la Dra. Popel. Si intervención en este asunto no es inocente.


A la atención del Director Gerente del Área de Salud de Menorca.

Fecha: 28 de abril de 2024

Tras los hechos acontecidos en la guardia del 27 de abril de 2024 me dirijo a usted

para exponer la gravedad de una situación reincidente. Antes de proceder a describir los hechos, expongo los motivos por los que decido poner en conocimiento de la autoridad sanitaria lo sucedido, y que no son otros que los compromisos recogidos en el Código de Deontología Médica:


Articulo 37 1.- La confraternidad entre los médicos es un deber primordial y sobre ella sólo tienen preferencia los derechos del paciente. 2.-Los médicos deben tratarse entre si con la debida deferencia, respeto, lealtad, sea cual fue la relación jerárquica que exista entre ellos. Tienen la obligación de defender al colega que es objeto de ataques o denuncias injustas. 3.- Los médicos se abstendrán de criticar despectivamente las actuaciones de sus colegas. Hacerlo en presencia de sus pacientes, de sus familiares o de terceros es una circunstancia agravante.

Artículo 22 1.- El médico debe abstenerse de actuaciones que sobrepasen su capacidad. En tal caso, propondrá al paciente que recurra a otro compañero competente en la materia. 2.-Si un médico observara que por razón de edad, enfermedad u otras causas, se deteriora su capacidad de juicio o su habilidad técnica, deberá pedir inmediatamente consejo a algún compañero de su confianza para que le ayude a decidir si debe suspender o modificar temporal o definitivamente su actividad profesional. 3.- Si el médico no fuera consciente de tales deficiencias y éstas fueran advertidas por otro compañero, éste está obligado a comunicárselo y, en caso necesario, lo pondrá en conocimiento del Colegio de Médicos de forma objetiva y con la debida discreción. Esta actuación no supone faltar al deber de confraternidad, porque el bien de los pacientes es siempre prioritario.


Como médico colegiado en el Colegio Oficial de Médicos de las Islas Baleares, comulgo con el firme compromiso de confraternidad con mis colegas, excepto en el caso en que las actuaciones de un compañero supongan un riesgo para los pacientes. Los derechos del paciente tienen preferencia.


En la guardia del día 27 de abril atendí a una paciente de 37 años que sufrió un infarto pulmonar con afectación cardiaca tras la administración intravenosa de ozonoterapia en una consulta privada. La ozonoterapia no está aprobada ni por la Agencia Europea del Medicamento (EMA) ni por la Americana (FDA). El ozono es un gas tóxico, no es inocuo.

Cuando se descubrió que al ser tóxico podía tener un efecto beneficioso contra organismos que pudieran ser infectantes o contaminantes, se empezó a utilizar para la limpieza de quirófanos, pero después se trasladó esta teoría al poder regenerativo de células en el organismo. De esta manera, se comenzó a proponer la insuflación de una mezcla de oxígeno y ozono al cuerpo por diversas vías. Desde las inyecciones intramusculares, intra-articulares o subcutáneas hasta la vía rectal, vaginal, endonasal e intravenosa, siendo estas últimas especialmente peligrosas.


Dado que no es una terapia que conozca le pregunté a la paciente exactamente cómo había sucedido para poder hacer un diagnóstico. La paciente me explicó que la Dra. Nadia Popel le extrajo sangre, la “ozonificó” y se la volvió a administrar via intravenosa y que en ese momento notó cómo entraban burbujas por su brazo. De manera inmediata la paciente presentó un cuadro de malestar general, palpitaciones, dolor torácico opresivo y sensación de falta de aire. Le pregunté por qué se sometía a estos procedimientos y me explicó que lo hacía para tratar las bronquitis de repetición por su neumopatía crónica.

Independientemente (y no menos grave) del elevado riesgo del procedimiento, un procedimiento que no tiene ningún aval científico, lo más preocupante es la relación de la doctora con la paciente.

Esta es una observación subjetiva y por tanto el valor de la misma no va más allá de la consideración que quiera darle esta gerencia. Pero me veo en la obligación de transmitir esta preocupación.

La doctora quería acompañar en todo momento a la paciente, la paciente no hacía ningún tipo de crítica de lo sucedido. La paciente pidió explícitamente que quería ser visitada por la doctora y que fuera informada. La paciente me dijo textualmente: es normal que esté aquí, está preocupada.


Hablé con la doctora ( a petición de la paciente) para explicarle la gravedad de la situación y el riesgo de mortalidad del procedimiento, sin embargo, la doctora no hizo la más mínimo autocrítica ni asumió ningún tipo responsabilidad. Todo lo contrario. Su actitud era altiva a pesar de la grave situación de la paciente. La actitud de la paciente ante ella era de profundo respeto y me atrevería a decir que casi de sumisión.

Una relación de confianza “caiga quien caiga” entre médico y paciente. En poco tiempo la paciente dejó de referirse a la que hasta hace unos minutos era “la médico”, para pasar a llamarla “amiga”. Amiga que le daba de comer con una actitud absolutamente maternalista.


Al preguntarle a la doctora y en presencia de la paciente qué es lo que pasó exactamente, la Dra. Popel dijo: “me he despistado, no me suele pasar pero me he despistado y he tardado en cerrar la llave al terminar de infundir la sangre ozonificada”. Impasible ante un incidente que podría haber ocasionado la muerte inmediata de la paciente. Al escuchar esto la paciente tampoco hizo muesca alguna ni comentario.


Durante su estancia en UCI la paciente iba haciendo fotos al monitor con sus constantes vitales y que entiendo que enviaba a la doctora. Aunque esto no son más que conjeturas.

En definitiva. Se dieron todo tipo de comportamientos irregulares por parte de la doctora que entraba y salía fuera de horario de visitas y que tenía un excesivo interés en estar presente en todo momento junto a la que en un principio era su paciente y que en un par de horas se convirtió en “familia”. Así es cómo se presentó en la UCI: soy familiar de la paciente X.


Al margen del procedimiento de alto riesgo y que desconocemos las condiciones sanitarias en las que se practica, quiero destacar la preocupante relación entre la paciente y su médico. No se trataba de una relación humana y de cercanía, sino de una relación entre un médico en una posición de abrumadora seguridad, sin atisbo de autocrítica y altas dosis de omnipotencia ante la paciente y ante los que fuimos sus compañeros. Y una paciente en una situación de vulnerabilidad, miedo y me atrevería a decir que de “ceguera”.


Puntualizar que la paciente era una persona adulta en plenas facultades mentales y que decidió acudir a esta doctora por voluntad propia. Pero insisto en la llamativa nula capacidad de crítica, enfado o ira por parte de la paciente ,ante un “despiste” que motivó su ingreso en UCI y casi la muerte.


Finalizo con el artículo 22.3 del código deontológico:

- Si el médico no fuera consciente de tales deficiencias y éstas fueran advertidas por otro compañero, éste está obligado a comunicárselo y, en caso necesario, lo pondrá en conocimiento del Colegio de Médicos de forma objetiva y con la debida discreción.


Esta actuación no supone faltar al deber de confraternidad, porque el bien de los pacientes es siempre prioritario. El objetivo del escrito no es una crítica destructiva hacia una colega, sino una llamada discreta a la autoridad pertinente por un motivo de salud pública, ante una médico que está realizando procedimientos sin aval científico y de alto riesgo, y de los que vamos teniendo constancia porque los pacientes acuden al hospital al sufrir graves consecuencias,


Quedo a disposición de la institución para cualquier aclaración.

Dra. Tamara Contreras del Pino.

NC: 0741/15871


 

Vaya por delante que la Dra. no ha informado de este escrito a la Dra. Popel ni mucho menos a la paciente a la que usa e instrumentaliza para su propio propósito: acabar con la Dra. Popel.


.- Nada del cumplimiento deontológico de hacer una "llamada discreta".

.- Nada de técnica sin aval científico


.- En España fallecen cada año 20.000 personas por errores médicos evitables y parece no importarle a nadie.

.- En España se dejó morir a los pacientes de Covid-19 mayores de 70 años mediante "protocolos de justicia distributiva", en las plantes y en las UCI de los hospitales públicos, y no parece importarle a nadie.

.- Lo que le molesta a la Dra. es que una paciente confíe en su médico y que exista entre la paciente y la médico una relación de espacial confianza y afecto. Algo que probablemente ella no conseguirá nunca con un paciente.



No en vano, no es la primera vez que el Hospital Mateu Orfila y su personal y la Clínica Juaneda y su personal intentan criminalizar por odio y venganza a la Dra. Popel mediante denuncias que se apartan de la realidad y lo ético.


  1. La paciente fue maltratada en el hospital

  2. Se hicieron públicos datos íntimos de la paciente

  3. Una persona del entorno de la paciente debió coger baja laboral por el acoso al que estaba siendo sometida.

  4. Se prohibieron visitas a la paciente

  5. Se amenazó a la paciente

  6. Se le aventuró la muerte si no se sometía a todos los criterios médicos del hospital "¡Usted se va a morir!"

  7. La paciente presentó reclamación contra el hospital y no ha obtenido respuesta

  8. Se presentó denuncia contra la Dra. Popel sin información ni consentimiento de la paciente.

  9. A la Dra. Popel le retiraron su bolso y sin su consentimiento se abrió el mismo fuera de su presencia, se buscaron objetos y se hicieron fotos del contenido del bolso... como prueba de lo que llevaba dentro de su bolso.


Sea como fuere este es el modelo sanitario que se va imponiendo en este país.

  • Un modelo gobernado por la corrupción, los conflictos de interés y las "transferencias de valor de las farmacéuticas.

  • Un modelo al servicio del interés político por encima del interés del paciente o la comunidad.

  • Un modelo donde prima la asimetría en la relación asistencial, y sobre el servicio al paciente, se antepone el principio de autoridad.

  • Un sistema que consiente relaciones abusivas en las que el paciente no tiene voz y solo le queda obedecer y callar.

  • Un sistema en el que se ha establecido una rutina de delación entre compañeros a los que se impone una corrección arbitraria y la ciega obediencia a protocolos, en una caza de brujas constante. Olvidan la ciencia con mayúsculas y se centran en el dogma.

  • Un sistema cerrado e irresponsable donde el médico cumple con el protocolo y no tiene la obligación de ofrecer nada más.

  • Un sistema donde la seguridad y la dignidad del paciente está ausente y donde el natural afecto entre médico y paciente está tan olvidado como envidiado. Quien consigue esa relación "intuitu personae" es criticado y odiado.


Para arreglar este sistema sanitario podríamos proponer dos pasos:

  1. Despidan a la Dra. Tamara Contreras del Pino y a cualquiera que se maneje en las coordenadas éticas de ella.

  2. Desmantelen la Sanidad Pública que causa en España 20.000 muertes al año por negligencia y que es una maquinaria de robar y engordar políticos. Desmantelen esa sanidad que priva de derechos al menos a 65.000 pacientes al año que son internados a la fuerza: dejen que los ciudadanos busquen a médicos en los que puedan confiar volviendo a sistemas de igualas de antaño, más justos y eficientes.

1602 visualizaciones4 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo

4 Yorum


"Para arreglar este sistema sanitario podríamos proponer dos pasos:..."

Visto el panorama sanitario coincido con las propuestas. Soy partidaria del sistema de las igualas y gozo de la atención de un médico humano en el ámplio sentido de la expresión.

Beğen

Da la sensación que las facultades de medicina salen muchos monstruos con licencia para matar.

El genocidio que han llevado a cabo con las pseudovacunas del covid es de unas dimensiones sin precedentes.

Y lo de los oncólogos es de traca..

A un paciente le aplica los protocolos de la multinacional farmaceútica OMS, que le han enseñado en la facultad de medicina (extirpar, quimioterapia y radioterapia) y se le muere. Le llega otro enfermo de cáncer y le vuelve a aplicar dichos protocolos y se muere. Pero le llega otro paciente con cáncer y le vuelve a aplicar los mismos protocolos y se muere. Y así "hasta el infinito".

¿Alguien ve esto normal?

¿Qué pasa por la cabeza de un…

Beğen

Seguro , seguro , seguro que la habrán denunciado y hecho un programa especial en la cadena cuatro , igual que e hicieron a la GRAN DOCTORA Nadiya .

O a esta señora no !?

Beğen

Una sanidad que pagamos todos los españoles, y que día a día están destruyendo. ¿Como confiar en médicos y sanitarios que han colaborado, y siguen colaborando, con una falsa pandemia, que incumplen las obligaciones de darte un consentimiento informado y una prescripcion médica para inocularte un producto experimental?

Yo personalmente he acudido a "vacunarme", en dos ocasiones, he exigido, los dos documentos que por las leyes son obligatorios, y me han sido denegados, esas acciones y sin esos documentos, son ilegales. Tengo las grabaciones de esas dos ocasiones, como también la petición a mi doctor de cabecera, el cual no solo se negó a darme los documentos, sino que también me insinuó que tampoco estaba inoculado para el famoso covid

Beğen
bottom of page