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Lindsay Clancy: Víctima o verdugo

Lindsay Clancy está siendo juzgada en Massachusetts por el asesinato de sus tres hijos pequeños —Cora (5 años), Dawson (3 años) y Callan (8 meses)— ocurridos el 24 de enero de 2023 en su residencia familiar de Duxbury.


Trabajaba como enfermera de maternidad, y le pidió a su esposo, Patrick Clancy, que saliera de la vivienda para recoger una cena para llevar y un medicamento. Aprovechando que se quedó sola durante ese lapso de aproximadamente 25 minutos, llevó a los tres niños al sótano de la casa.


Clancy estranguló a sus tres hijos utilizando bandas elásticas de ejercicio, y la propia defensa no disputa este hecho durante el juicio. Acto seguido, se infligió cortes superficiales en el cuello y las muñecas y saltó desde una ventana del segundo piso de la casa en un intento de quitarse la vida. Sobrevivió a la caída, pero sufrió graves lesiones en la columna que la dejaron paralizada de la cintura para abajo.


Al volver a la residencia, Patrick Clancy halló a su esposa malherida en el patio. Tras ingresar al inmueble, descubrió a los tres niños inconscientes en el sótano. Cora y Dawson murieron esa misma noche, mientras que el bebé Callan falleció días después en el hospital.


El núcleo del debate en el tribunal no gira en torno a quién cometió los crímenes, sino sobre el estado mental y la responsabilidad penal de Clancy al momento de los hechos.

La acusación (Fiscalía), sostiene que se trató de un crimen premeditado, meticuloso y calculado. Argumentan que planificó la salida de su esposo con precisión para tener tiempo suficiente de ejecutar los homicidios y que era plenamente capaz de discernir entre el bien y el mal. Clancy enfrenta cargos de asesinato en primer grado, estrangulamiento y agresión con arma mortal. De ser declarada culpable, se enfrenta a una pena de cadena perpetua sin libertad condicional.

La defensa (Abogados y familiares), alegan que se ha declarado inocente bajo el argumento de incapacidad mental. Alegan que Clancy padecía un caso grave de psicosis posparto no diagnosticado a tiempo, acompañado de un trastorno bipolar. Presentaron registros de sus diarios y testimonios que demuestran que en los meses previos experimentó ansiedad severa, alucinaciones, falta de sueño y que escuchaba «voces» que le ordenaban dañar a sus hijos. Además, resaltan que estaba severamente sobremedicada, habiendo recibido cerca de 12 fármacos psiquiátricos diferentes en poco tiempo.


Durante las audiencias preliminares y el desarrollo del juicio contra Lindsay Clancy, los expedientes médicos de la farmacia CVS expuestos ante el tribunal revelaron que recibió 13 medicamentos psiquiátricos diferentes (a menudo citados en conjunto como un grupo de 12 a 13 fármacos). En un lapso de solo cuatro meses antes del crimen, se emitieron y surtieron 32 recetas distintas para ella en un intento drástico por controlar sus problemas de insomnio, ansiedad severa y depresión posparto.


Antidepresivos

  1. Sertralina (Zoloft): El primer ISRS que le recetaron en septiembre; causó efectos secundarios negativos que la hicieron descontinuarlo rápidamente.

  2. Fluoxetina (Prozac): Otro antidepresivo tradicional. Su defensa argumentó que este fármaco la hizo sentir «desconectada y distanciada».

  3. Mirtazapina (Remeron): Antidepresivo tetracíclico utilizado también para combatir el insomnio debido a sus fuertes propiedades sedantes.

  4. Amitriptilina (Elavil): Un antidepresivo tricíclico clásico que se sumó a sus recetas en las semanas finales de enero.

  5. Trazodona (Desyrel): Un antidepresivo utilizado predominantemente en dosis bajas como un potente inductor del sueño.

Benzodiacepinas (Ansiolíticos de acción rápida)

  1. Lorazepam (Ativan): Prescrito repetidamente en dosis variables desde octubre para frenar los ataques de ansiedad severa.

  2. Clonazepam (Klonopin): Un ansiolítico de acción prolongada introducido a finales de noviembre.

  3. Diazepam (Valium): Una de las benzodiacepinas más prescritas en su historial final; recibió ajustes constantes de dosis (de 2 mg a 5 mg) a lo largo de diciembre y enero.

Antipsicóticos y Estabilizadores del Ánimo

  1. Quetiapina (Seroquel): Un antipsicótico atípico. Sus dosis fueron escalando agresivamente de 25 mg en noviembre hasta alcanzar presentaciones de liberación prolongada de 300 mg en diciembre.

  2. Lamotrigina (Lamictal): Un anticonvulsivo utilizado en psiquiatría como estabilizador del estado de ánimo para el trastorno bipolar. Las pruebas de toxicología demostraron que los niveles de esta sustancia estaban en un rango terapéutico activo en su cuerpo el día del suceso.

Sedantes e Inductores del Sueño (No benzodiacepínicos)

  1. Zolpidem (Ambien): Un sedante e hipnótico recetado específicamente para mitigar su cuadro crónico de insomnio.

Otros Ansiolíticos y Antihistamínicos

  1. Buspirona (Buspar): Un ansiolítico enfocado en el tratamiento a largo plazo de los trastornos de ansiedad generalizada.

  2. Hidroxicina (Vistaril / Atarax): Un antihistamínico con propiedades sedantes fuertes que se utiliza habitualmente en psiquiatría para el manejo agudo de la ansiedad sin generar la misma dependencia que las benzodiacepinas.


Su abogado, Kevin Reddington, expuso este cóctel farmacológico para demostrar que Lindsay era víctima de una «sobremedicación masiva» que alteró gravemente su química cerebral, convirtiéndola en un «zombi» incapaz de razonar mientras que los fiscales presentaron los mismos registros farmacéuticos para contrarrestar la teoría, argumentando que los constantes cambios de pastillas demuestran que Clancy iba alternando o suspendiendo los tratamientos. Sostienen que, debido a los abandonos constantes de las dosis, ella realmente llegó a ingerir muy pocos de los medicamentos que le eran prescritos.


De ser declarada culpable, Clancy se enfrenta a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Un veredicto de no culpabilidad por falta de responsabilidad penal podría conllevar su internamiento en un centro psiquiátrico estatal.


¿Es peligrosa la medicación psiquiátrica?

Antes de nada un folleto hace tiempo publicado por la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos y que es muy clarificador:


1) Los enfermos mentales no son "naturalmente violentos". No existe evidencia de enfermedades mentales que por si mismas debuten con violencia.

2) La violencia de los enfermos mentales tiene fuentes muy limitadas

a) Las drogas. Con demasiada frecuencia se confunde enfermedad mental con los efectos de las drogas y eso termina estigmatizando al enfermo mental, que no es violento.

b) La medicación psiquiátrica. Gran parte de los internamientos por agitación o por síntomas graves vienen precedidos por el uso de medicación psiquiátrica que causa en muchos casos síntomas graves de despersonalización y violencia. dentro de las drogas psiquiátricas nos encontramos con diferentes problemas:

1) Las propias drogas tienen efectos secundarios que producen agitación y violencia.

2) El paciente no es igual a otros pacientes y se sabe que hay pacientes que tienen problemas para metabolizar las drogas psiquiátricas, desarrollando efectos paradójicos por acumulación

3) El profesional está convencido de que la solución a las enfermedades mentales para "reequilibrar" la química cerebral quita, añade, suprime o modifica los tratamientos jugando a "aprendiz de brujo" sin que la teoría del "desequilibrio químico del cerebro" esté siquiera planteada de manera seria.

4) A veces se emplea la medicación para desequilibrar al paciente y convencerle de la enfermedad, de la necesidad de que le ayuden y de la importancia de dejarse llevar. También hemos visto casos de venganza en los que el psiquiatra "juega" con la medicación para provocar una recaida "programada".

c) Muy deficientes técnicas de afrontamiento por los profesionales. A veces los profesionales de la salud y de la policía, se muestran desafiantes, autoritarios, chulescos y desconsiderados. Este enfrentamiento directo con una persona agitada hace que aumente (muchas veces a propósito) la violencia que justifica el internamiento y el tratamiento involuntario.

3) Es curioso ver en las noticias como el culpable es el paciente o como los hechos ocurren por "dejar" la medicación, sin que nadie asuma el riesgo de tomar la medicación.


Un toxicólogo testificó sobre los medicamentos encontrados en la sangre de la acusada.

En el tribunal se encontraron diversos medicamentos recetados en la sangre de la madre acusada de estrangular a sus tres hijos.

Justin Brower, toxicólogo forense de NMS Laboratories, testificó que su laboratorio examinó los niveles de cuatro medicamentos psiquiátricos detectados en la sangre de Clancy después de que supuestamente estrangulara a sus hijos e intentara quitarse la vida.

Entre esos fármacos se encontraban:

  • el antidepresivo mirtazapina, (La mirtazapina puede provocar agitación, irritabilidad y conductas agresivas poco comunes como efecto secundario adverso, especialmente al inicio del tratamiento o tras un cambio de dosis. También puede desencadenar una fase maníaca si hay un trastorno no diagnosticado) "Los antidepresivos aumentan el riesgo de agitación y violencia en voluntarios sanos" https://www.infocop.es/los-antidepresivos-aumentan-el-riesgo-de-agitacion-y-violencia-en-voluntarios-%C2%93sanos%C2%94/ (Consejo General de Psicólogos de España)

  • el estabilizador del estado de ánimo lamotrigina, (La lamotrigina es un fármaco anticonvulsivo y estabilizador del ánimo que de forma general suele reducir la irritabilidad y la agresividad. Sin embargo, de manera poco común, algunos pacientes pueden experimentar efectos secundarios paradoxales en la conducta, como aumento de la irritabilidad, enojo o impulsividad.) "Efectos secundarios conductuales de los fármacos antiepilépticos" https://www.saludyfarmacos.org/lang/es/boletin-farmacos/boletines/may2014/p2014253/. Salud y Fármacos (SyF) es una organización internacional sin ánimo de lucro que se creó en 1998 para promover el acceso y uso apropiado de medicamentos entre la población hispano-parlante.

  • el antidepresivo trazodona. (, puede desencadenar episodios de agitación, irritabilidad y conducta agresiva. Estos brotes suelen estar asociados a la acatisia (inquietud extrema), al inicio del tratamiento o tras un aumento de la dosis, requiriendo siempre la supervisión de un especialista.) "Los medicamentos como la trazodona pueden incrementar el riesgo de ideación y conductas suicidas. Este aumento se ha observado en niños, adolescentes y adultos jóvenes (menores de 24 años). El riesgo puede ser mayor durante los primeros meses de tratamiento y cuando se incrementa la dosis." https://medlineplus.gov/spanish/druginfo/meds/a681038-es.html Medline Plus Un sitio oficial del Gobierno de Estados Unidos.

  • la quetiapina, un medicamento utilizado para tratar la esquizofrenia, el trastorno bipolar y el trastorno depresivo mayor. (En casos muy excepcionales, algunos fármacos pueden causar una reacción contraria de inquietud o nerviosismo extremo.) Los niños, adolescentes y adultos jóvenes que utilizan antidepresivos para tratar la depresión u otras afecciones de salud mental presentan un mayor riesgo de desarrollar conductas suicidas. Esto resulta particularmente preocupante al inicio de su tratamiento y en cualquier momento en que se modifique la dosis prescrita. El paciente, su familia o la persona encargada de cuidarlo deben llamar de inmediato al médico si tiene alguno de los siguientes síntomas: pensar en hacerse daño o quitarse la vida, o planear o intentar hacerlo; preocupación extrema; agitación; ataques de pánico; dificultad para dormir o para permanecer dormido; comportamiento agresivo; irritabilidad; actuar sin pensar; intranquilidad intensa y excitación frenética anormal.


Brower señaló que la quetiapina también podía recetarse en dosis bajas para tratar el insomnio.

El miércoles, la niñera de la familia, Elaine Rossi, fue interrogada en el estrado sobre si alguna vez había tenido alguna preocupación respecto al cuidado que Clancy brindaba a sus hijos.

—Para nada. Era una madre maravillosa —dijo—. Conocí a una madre maravillosa que amaba a sus hijos.

El lunes, el jurado escuchó extractos de los diarios de Clancy que revelaron sus problemas mentales, incluyendo pensamientos suicidas y la sensación de estar abrumada por la maternidad, incluyendo sus dificultades para lograr que su recién nacido durmiera, su regreso al trabajo como enfermera de partos, la imposibilidad de amamantar y la sensación de estar desconectada de sus hijos y su esposo.

“Tengo tantas ganas de desconectar mentalmente de cuidar de todo el mundo que mi mente está intentando encontrar algún problema físico en mí”, escribió en una entrada del 18 de noviembre de 2022.

El juicio ha puesto de manifiesto importantes deficiencias en el diagnóstico y tratamiento de la psicosis y la depresión posparto. Los abogados de Clancy afirman que su estado pareció empeorar con la constante variación en la medicación psiquiátrica que recibía.

En los tres meses previos a los asesinatos, los médicos le recetaron una variedad de antidepresivos, somníferos, un antipsicótico y otros medicamentos, mientras que Clancy reportaba un insomnio cada vez más profundo, ansiedad, desesperación y confusión sobre lo que era real, según una demanda civil presentada contra los cuidadores que alega que estos deberían haber reconocido que Clancy y sus hijos estaban en riesgo.

En sus diarios, Clancy escribió: «Quiero ayuda. Quiero estar bien», y describió sentirse «increíblemente triste y culpable» por no amamantar. También escribió que estaba «obsesionada» con controlar el horario de sueño y siestas de Callan.


La "psicosis postparto"

La definición de psicosis postparto es compleja. El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) no reconoce la psicosis postparto como una categoría diagnóstica independiente. En su lugar, se clasifica utilizando el especificador "con inicio en el periparto" dentro de trastornos como el trastorno depresivo mayor, el trastorno bipolar o como un episodio psicótico breve. (Le llamamos psicosis postparto todo estado de malestar mental que no pueda etiquetarse como "depresión postparto" y nos quedamos tan anchos).


Los síntomas de la psicosis postparto son muy variados y diferentes, lo que hace imposible el diagnóstico y aun más el tratamiento.

Signos de Alerta Iniciales

  • Insomnio grave sin poder dormir aunque el bebé descanse

  • Irritabilidad alta y cambios bruscos de humor

  • Inquietud, ansiedad intensa o hiperactividad

  • Desconfianza o suspicacia exagerada hacia el entorno

Síntomas Psicóticos y Conductuales

  • Alucinaciones auditivas o visuales (ver u oír cosas irreales)

  • Delirios o creencias falsas sobre el bebé u otros temas

  • Desorganización mental con lenguaje confuso

  • Obsesiones peligrosas o miedo extremo respecto a la integridad del recién nacido

  • Conductas impulsivas que pueden poner en riesgo a la madre o al bebé


La etiología de la psicosis postparto no se debe a una sola causa, sino a una combinación compleja de factores biológicos, genéticos y hormonales que actúan como desencadenantes en mujeres con alta vulnerabilidad. Como en el resto de enfermedades mentales, no tenemos ni idea como llega una persona a padecer este cuadro nosológico, así que nos escondemos detrás del paradigma de la complejidad.

Factores Biológicos y Hormonales

  • Cambios hormonales: La caída abrupta de estrógenos, progesterona y hormonas tiroideas tras el parto altera el sistema neuroendocrino.

  • Alteración del sueño: La privación grave del sueño y la ruptura de los ritmos circadianos actúan como detonantes clave de episodios maníacos o psicóticos.

  • Factores inmunológicos: Se investiga el impacto de la inflamación y de los procesos autoinmunes (como la tiroiditis postparto) en la función cerebral.

Factores Genéticos y Personales

  • Trastorno bipolar: Es el factor de riesgo más fuerte; la mayoría de los casos se consideran una manifestación temprana de un trastorno bipolar.

  • Antecedentes personales: Haber sufrido psicosis postparto en un embarazo anterior o tener otro trastorno psiquiátrico grave.

  • Historial familiar: Tener familiares directos con antecedentes de trastorno bipolar o depresión mayor.

Lo que resulta patentemente absurdo, es que el tratamiento sea el mismo cuando la psicosis está desencadenada por factores hormonales no detectables que cuando se inicia por problemas inmunológicos tampoco detectables y que el tratamiento sea con psicofármacos y no con un tratamiento hormonal o inmunomodulador. Y es tan absurdo que parece muy claro que no saben qué es ni cómo tratar la psicosis postparto.


Acompañamos el libro "El mito de la enfermedad mental"


Thomas Istvan Szasz (Budapest, Hungría, 15 de abril de 1920 - 8 de septiembre de 2012) fue profesor emérito de psiquiatría en la Universidad de Syracuse en Nueva York.

Reconocido crítico de los fundamentos morales y científicos de la psiquiatría y uno de los referentes de la antipsiquiatría, aunque no se identificara con esa corriente.


Es conocido por sus libros El mito de la enfermedad mental y La fabricación de la locura: un estudio comparativo de la inquisición con el movimiento de salud mental, en los que planteó sus principales argumentos con los que se le asocia.




"La enfermedad mental es una metáfora, una ficción médica, y no una enfermedad real."


"La psiquiatría es una ficción legalizada, una forma de control social y una violación de los derechos humanos fundamentales."


"La psiquiatría es la institución más peligrosa que ha existido jamás. Es el único campo de la medicina que no tiene cura para sus propias enfermedades."


"La psiquiatría promueve la idea de que los problemas psicológicos son enfermedades biológicas, cuando en realidad son problemas de la vida y la experiencia humana."



Informe sobre el Incremento de las Advertencias contra las Drogas Psiquiátricas a nivel Internacional

Recopilado por Citizens Commission of Human Rights (CCHR INT)

Traducido como un servicio público por el Comité de Ciudadanos en Defensa de los Derechos Humanos, AC (CCHR Mex)


Introducción

En 1990, CCHR pidió a los psiquiatras estadounidenses y a la Administración de Alimentos

y Medicinas (FDA en sus siglas en inglés) expedir notas de advertencia sobre las más

recientes drogas psiquiátricas que causan violencia y suicidio, como el antidepresivo

Prozac. CCHR presentó una queja formal y suministró la evidencia procedente. El 20 de

septiembre de 1991 la FDA respondió. Ordenó un comité consultivo para que mantuviera

audiencias para investigar la seguridad y efectividad de las drogas antidepresivas. Un

panel de nueve psiquiatras, muchos con lazos financieros con las compañías, escucharon

el testimonio de los expertos médicos, así como a las víctimas de estas drogas. No

hicieron nada.

No fue sino hasta trece años después, el 15 de octubre de 2004, cuando finalmente la

FDA ordenó a las compañías farmacéuticas que pusieran advertencias en “recuadro

negro” a las cajas de antidepresivos; que adviertan que pueden provocar ideas y

conducta suicida en niños y adolescentes. Nueve meses le tomó a la FDA expedir otra

nota de advertencia a los médicos: que vigilaran la conducta suicida en adultos que

tomen antidepresivos.

Las advertencias de la FDA reivindicaron las afirmaciones de CCHR y sus testimonios de

pacientes y familiares de 1991. Sin embargo, millones de hombres, mujeres y niños ya

habían sido sometidos a peligrosas drogas por más de una década. Actualmente la

controversia sobre el asunto va en aumento, y las advertencias internacionales se

expiden a ritmo acelerado, citando los efectos de dependencia a las drogas: adicción,

manía, hostilidad, agresión, psicosis, suicidio y violencia.

Sólo durante el 2004 se emitieron dieciséis boletines de advertencia.


El siguiente es un breve sumario:

20 septiembre 1991: La FDA ordenó que un comité consultivo mantuviera

audiencias para investigar la seguridad y eficacia de las drogas antidepresivas. El Dr.

Daniel Casey, quien presidió el panel, declaró: “Del estado de evidencia actual, no

encuentro evidencia creíble que muestre que las drogas antidepresivas causen

eventualidades y/o intensificación de suicidios u otras conductas violentas. 1

Trece años más tarde:

15 octubre 2004: La FDA ordenó a las compañías farmacéuticas que incluyeran una

advertencia dentro de un “recuadro negro” en los antidepresivos, debido a que dichas

drogas pueden causar ideas y conducta suicidas en niños y adolescentes. La agencia

también le ordenó a las compañías que imprimieran y distribuyeran guías médicas junto a

cada prescripción de antidepresivo para informarle al paciente de los riesgos. 2

17 diciembre 2004: La FDA pidió que una nueva advertencia fuera añadida a las

cajas del estimulante Strattera, que se usa para el “déficit de atención”; advertencia que

muestre que las droga debe discontinuarse en pacientes que desarrollen ictericia o daños

en el hígado. La FDA señaló: “La nota en la caja advierte que severos daños en el hígado

pueden progresar hasta colapsar (incapacitar) al hígado y causar la muerte, o la

necesidad de transplante de hígado en un pequeño número de pacientes” 3

11 abril 2005: La FDA le pidió a las compañías que las drogas nuevas, llamadas

neurolépticos atípicos, añadieran un recuadro negro de advertencia porque pueden

causar la muerte a los ancianos con demencia. 4

25 abril 2005: El comité de la Agencia Europea de Medicinas expidió un comunicado

concluyendo que la conducta relacionada con el suicidio y la hostilidad eran clínicamente

más frecuentes en niños y adolescentes tratados con antidepresivos comparado contra

un grupo de control de placebos. 5

28 junio 2005: Un documento del sitio web de la FDA identificó las preocupantes

reacciones secundarias del metilfenidato. En especial, notó que los efectos adversos relacionados con Concerta, Ritalin y otras drogas usadas para tratar a niños con TDAH

(Trastorno de Hiperactividad por Déficit de tensión) producían alucinaciones, inducian al

suicidio, a la conducta psicótica, así como a la conducta agresiva o violenta. La FDA

anunció su intención de realizar cambios en el etiquetamiento de productos y examinar

otros productos o drogas estimulantes que se usen en el TDAH. 6

30 junio 2005: La FDA expidió una nota pública titulada “Suicidio en adultos

tratados con medicamento antidepresivo”. El documento declara que diversas

publicaciones recientes sugieren la posibilidad de riesgo de conducta suicida en los

adultos bajo antidepresivos, y mientas la FDA revisa toda la información disponible, se le

recomendó a los médicos que monitoreén a los adultos que toman antidepresivos por

tendencias suicidas. 7

7 julio 2005: El Centro Nacional de Adicción y Abuso de Sustancias expidió un

reporte afirmando que 15 millones de estadounidenses tomaban muchas drogas por

receta médica, como analgésicos y drogas psiquiátricas como Tafil, Ritalin y Adderall; y

que se abusaba más de estas drogas que de la cocaína, heroína y metanfetaminas

combinadas. De dos a tres millones de adolescentes abusan de drogas. Además, el

estudio encontró que los adolescentes que abusan de drogas por receta médica eran

doce veces más propensos a usar heroína; catorce más de usar éxtasis, y veintiún veces

más de usar cocaína, comparado con adolescentes que no abusan de drogas

psiquiátricas. 8

16 julio 2005: La British Medical Journal publicó un estudio de Joanna Moncrieff,

catedrática de psiquiatría en la Universidad de Londres. Encontró que los antidepresivos

no son más efectivos que el placebo y que no reducen la depresión. El estudio encontró

que es infrecuente que los artículos de antidepresivos que arrojan resultados negativos

sean publicados (a diferencia de los que arrojan resultados positivos). Moncrieff encontró

que “no hay buena evidencia que esas drogas funcionen”. 9

Agosto 2005: La Universidad de Columbia sacó a la luz pública un estudio sobre el

abuso de drogas por receta médica en adolescentes titulado “Encuesta nacional de

actitudes de estadounidenses sobre abuso de sustancias: adolescentes y padres”. El

estudio encontró que el número de estadounidenses que abusan de drogas por receta

médica se ha duplicado de 1992 a 2003, siendo los chicos de doce a diecisiete años

quienes han incrementado el uso de psicotrópicos un 212%. Lo que es más, el estudio

mostró que el porcentaje de adolescentes que han conocido a alguien que abuse de

drogas por receta médica subió, de 2004 a 2005, un 86%.

19 agosto 2005: La Comisión de Comunidades Europeas, que representa veinticinco

países, decidió endosar el más fuerte comunicado hasta la fecha sobre los peligros del

uso de antidepresivos en niños, tal como se recomienda en el Comité Europeo de

Productos Médicos para Uso Humano (CHMP en sus siglas en inglés). A esto siguió una

revisión de los casos clínicos que mostró que este tipo de drogas causa ideas de suicidio,

conducta suicida e intentos de suicidio; agresión, hostilidad y/o conductas relacionadas.

11

22 agosto 2005: Un estudio de investigadores noruegos encontró que Paxil

(conocido en Noruega como Paroxetina) incrementa el riesgo de suicidio en adultos. El

estudio, con más de 1,500 pacientes, encontró que siete sujetos que tomaban Paxil

intentaron suicidarse, comparado con un grupo de control de pacientes bajo placebos. El

estudio también mostró que la recomendación de no recetar Paxil a los niños y

adolescentes debe ampliarse a los adultos. 12

13 septiembre 2005: El Proyecto de Efectividad de Medicamentos de la

universidad estatal de Oregón publicó un importante estudio sobre la eficacia de las

drogas para el TDAH. Los investigadores revisaron 2,228 estudios y publicaron un

reporte de 731 páginas que encontró que había poca evidencia de que las drogas usadas

para el TDAH funcionen; que sean seguras a largo plazo, o que ayuden al rendimiento

escolar. 13

22 septiembre 2005: El Dr. Jeffrey Lieberman de la Universidad de Columbia

publicó en el New England Journal of Medicine un estudio financiado federalmente, el

cual halló que el 74% de los pacientes del estudio discontinuaron la medicación

antipsicótica antes del final del tratamiento debido a su ineficacia, intolerables efectos

secundarios y otras razones. 14

23 septiembre 2005: Lester Crawford renunció como comisionado de la FDA. El

New York Times especuló que una de las razones fue que “los críticos, incluyendo

muchos en el Congreso, dijeron que la FDA había tratado de acallar a uno de sus propios

científicos que tenía evidencia que el uso de antidepresivos podía hacer que los niños y

adolescentes se volvieran más suicidas”. 15

28 septiembre 2005: El Instituto Británico Nacional de Servicios de Salud publicó

un estudio que detalla la mejor práctica en el cuidado de niños y gente joven con

depresión: una guía clínica titulada “Depresión en niños y gente joven”. La guía

recomienda ejercicios regulares, sueño y una dieta balanceada como la primera instancia

en la terapia. Y añade que los antidepresivos no deben usarse en el tratamiento inicial

de niños y gente joven con depresión leve. 16

29 septiembre 2005: La FDA ordenó colocar advertencias en “recuadro negro” en

las drogas que se prescriben comúnmente para el TDAH después de que unas pruebas

clínicas relacionaron la droga con pensamientos y conductas suicidas. La FDA indicó que

la nueva advertencia proviene de una revisión que se está llevando sobre todas las

drogas para el TDAH, y su posible asociación con el suicidio. 17

30 septiembre 2005: En un reporte crucial, el Comité de Naciones Unidas de los

Derechos del Niño, el cuerpo principal del mundo sobre estos derechos, lanzó una fuerte

advertencia en contra del falso etiquetamiento de los jóvenes con diagnósticos

psiquiátricos para el TDAH y las potentes drogas que se administran para ello. En sus

observaciones finales, basadas en reportes de Australia, Finlandia y Dinamarca respecto

al cumplimiento de los derechos del niño para la ONU, el comité expresó su preocupación

de que “el TDAH sea mal diagnosticado y por lo tanto las drogas estimulantes se estén

recetando de más a pesar de los efectos nocivos de tales drogas”. 18


En Resumen

En sólo doce meses, más de dieciséis advertencias han aparecido sobre los

peligros que ya se habían señalado sobre las drogas psiquiátricas. Esto sigue

de cerca las campañas de organizaciones vigilantes, médicos independientes,

pacientes y sus familias: las cuales han solicitado reiteradamente que se

hagan evaluaciones independientes en audiencias públicas sobre los daños y

las pérdidas de vidas humanas. Mientras que las agencias que regulan los

medicamentos como la FDA son responsables por no haber actuado con

anterioridad, debe notarse que los psiquiatras han sido sus consultores, y

tienen un manifiesto interés en apoyar a las corporaciones multimillonarias

que manufacturan los psicofármacos.

Las ventas de las drogas psiquiátricas han incrementado en años recientes

gracias a los criterios psiquiátricos para la miríada de “trastornos mentales”.


Este criterio es meramente una lista de control de conductas, emociones y

actitudes. Promover estas conductas como condiciones médicas que requieren

tratamiento es engañoso para el público, los gobiernos y los pacientes.

No hay pruebas de sangre, rayos X, escaneos cerebrales o cualquier tipo de

medios científicos o médicos en que el diagnóstico del psiquiatra pueda

verificarse. Por lo mismo, millones de hombres, mujeres y niños han sido mal

diagnosticados como enfermos mentales, prescribiéndoles drogas peligrosas y

potencialmente letales.

El personal médico y las aseguradoras deben evaluar otros enfoques para tratar

pacientes: como procedimientos estándar en medicina que pueden detectar

confiablemente y evaluar condiciones físicas que resultan en estrés mental, problemas

emocionales y achaques afines.


Recomendaciones

1. Todas las opciones de tratamiento deben incluir la revisión de condiciones médicas que

puedan causar un estrés emocional o mental en el paciente.

2. La cobertura de compañías aseguradoras en problemas de salud mental sólo debe

proporcionarse en base a que un examen físico completo se ha realizado primero para

determinar que no hay alguna condición física subyacente que esté ocasionando el

problema emocional o mental del paciente. Tales exámenes deben estar cubiertos en las

cláusulas de las aseguradoras.

3. Los doctores deben seguir las sugerencias del buró conocido como NICE, que recomienda como primera línea de acción tratamientos médicos no dañinos para los

problemas emocionales o mentales, como el sueño regular, el ejercicio y la nutrición.

4. El Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM en sus siglas en

inglés), el manual básico en psiquiatría para perturbaciones mentales, es clave para

escalar fraudulentamente las prescripciones de drogas psiquiátricas a nivel mundial. El

daño, del que no se habla mucho, y el colosal gasto de fondos en salud mental, son

resultado directo de ese manual. Es imperativo que el sistema diagnóstico del DSM se abandone antes de que pueda ocurrir una verdadera reforma en el sistema de salud

mental.

5. Los doctores y las compañías aseguradoras deben reportar a la FDA o a otras agencias

reguladoras todos los casos de pacientes a quienes se les han prescrito drogas

psiquiátricas y han experimentado reacciones adversas.


Referencias

1 Transcript of Proceedings, FDA Psychopharmacological Drugs Advisory Comitte, 20 Sept. 91,p.290

2 “Suicidal in Children and Adolescents Being Treated With Antidepressant Medications”, FDA public Health Advisory, 15 Oct. 04.

3 “New Warning for Strattera,” FDA Talk Paper, 17 Dec. 04

4 ¨FDA Issues Public Health Advisory for Antipsychotic Drugs Used for Treatment of Behavioral Disorders in Elderly Patients,” FDA Talk Paper, 11 Apr. 05

5 “European Medicines Agency finalises review of antidepressants in children and adolescents,” European Medicines Agency Press Release, 25 Apr. 05

6 “Statement on Concerta and Methylphenidate,” Statement posted on the FDA website, 28 June 05.

7 “Suicidality in Adults Being Treated with Antidepresant Medications,” FDA Public Health

Advisory, 30 June 05.

8 “Accompanying Statement by Joseph A. Caifano, Jr., Chairman and President,” Under The Counter: The Divesrion and Abuse of Controlled Prescription Drugs in he U.S., National Center on Addiction and Substance Abuse at Columbia University, July 05, pp. i-iii.

9 Joanna Moncrieff and Irving Kirsch, “Efficacy of Antidepressants in Adults,” Brittish Medical

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10 “Accompanying Statement by Joseph A. Califano, Jf., Chariman and President,” National Survey of American Attitudes on Substance Abuse X: Teens and Parents, National Center on Addiction and Substance Abuse at Columbia University, Aug. 05, pp. i-ii

11 “Annex II,” Comission Decision of 19-VIII-2005, Comission of the European Communities, 19 Aug. 05.

12 Ivar, Aursnes, et al., “Suicide Attemots in Clinical Trials with Paroxetine Randimesed Against Placebo,” BMC Medicine, Vol. 3, pp. 14-18

13 Marian S. MacDonagh, PharmaD, and Kim Peterson, MS, “Drug Class Review on Pharmacologic Treatment for ADHD: Final Report,” Oregon Health and Science University, Sept. 05, pp. 1209-1232

14 Jeffrey A. Liberman, MD, et all, “Effectiveness of ntipychotic Drugs in Patients with Chronic Schizophrenia,” New England Journal of Medicine, Vol 353, No 12,22 Sept 05, pp.1209-1232.

15 Lauren Neergaard, “FDA Commissioner Lester Crawford Resigns,” Associated Press, 23 Sept. 05, Robert Pear and Andrew Pollack, Leader of de F.D.A. Steps Down After a Short, Turbulent Tenure,” New York Times, 24 Sept.05.

16 “Depression in Children and Young People,” Natinal Institute for Health and Clinical Excellence, Sept 05 pp. 16, 18 and 28

17 “Suicidal Thinking in Children and Adolescents Being Treated with Strattera (Atomoxetine), FDA Public Health Advisory, 29 Sept. 05.

18 “Concluding Observations (Australia),” UN Commitee on the Rights of the Child, 40TH Sessions, 30 Sept. O5; “Concluding Observations (Denmark), “ UN Committee on the Rights of the Child, 40th Sessions, 30 Sept 05; “Concluding Observations (Finland),” UN Committee on the Child, 40th Session, 30 Sept. 05.


Ejemplos de conductas violentas mediadas por psicofármacos.

Los actos de violencia relacionados con escuelas no son los únicos casos en los que comúnmente se observa la influencia de fármacos psiquiátricos. Existen otros 29 actos de violencia sin sentido cometidos por individuos que tomaban fármacos psiquiátricos o estaban en proceso de dejarlos, lo que resultó en 277 muertos y 164 heridos:


Burlington, Washington – 23 de septiembre de 2016: Arcan Cetin, de 20 años, abrió fuego en unos grandes almacenes Macy’s del centro comercial Cascade Mall, matando a 5 personas. Cetin había acudido a al menos cuatro especialistas en salud mental a lo largo de su vida y fue internado involuntariamente en un hospital psiquiátrico en noviembre de 2015 tras un intento de suicidio. Para 2015, tomaba tres fármacos psiquiátricos distintos: el antidepresivo Prozac y los medicamentos para el TDAH Concerta y guanfacina. Además, registros obtenidos por investigadores de una filial de la NBC en Washington revelaron que había sido diagnosticado con autismo, depresión y TDAH, y que había estado recibiendo fármacos «como el Prozac» en los meses previos al tiroteo.


Múnich, Alemania – 22 de julio de 2016: Ali David Sonboly, de 18 años, mató a tiros a 9

personas, hirió a otras 27 y luego se suicidó. Según la CNN, tenía antecedentes de atención psiquiátrica hospitalaria durante dos meses en 2015 y padecía depresión y ansiedad. The Guardian informó que, tras salir del hospital, Sonboly «continuó recibiendo tratamiento ambulatorio para el trastorno de ansiedad social y la depresión, afecciones para las cuales tomaba medicación».


Baton Rouge, Luisiana – 17 de julio de 2016: El exmarine Gavin Long, de 29 años,

protagonizó un tiroteo desenfrenado en el que mató a tres agentes del orden e hirió a otros tres antes de morir abatido por un agente de un equipo SWAT. Había comentado a sus amigos que padecía trastorno de estrés postraumático. La CNN informó que Long había surtido una receta de Ativan, un fármaco contra la ansiedad, tan recientemente como en junio, y que también tenía recetas de Valium (otro fármaco contra la ansiedad) y del sedante Lunesta.


Sur de Francia – 24 de marzo de 2015: Según los registros médicos, Andreas Lubitz,

el piloto que estrelló deliberadamente un avión de Germanwings en una zona

montañosa y remota del sur de Francia —causando la muerte de las 150 personas

a bordo—, estaba bajo tratamiento farmacológico para la depresión, la ansiedad

y los ataques de pánico, incluyendo lorazepam y un antidepresivo. También

había recibido «tratamiento psiquiátrico» durante un año y medio, seis años

antes del accidente.


Condado de Montgomery, Pensilvania – 15 de diciembre de 2014: Bradley Stone, de 35 años y veterano de la guerra de Irak, asesinó a su exesposa, a la madre, la abuela y la hermana de esta, así como al esposo y a la hija de 14 años de la hermana, para luego suicidarse. Según el médico forense, en el momento de su muerte tenía en su organismo tanto el antidepresivo trazodona como el antipsicótico risperidona. Apenas una semana antes de los asesinatos, había acudido a su psiquiatra del Departamento de Asuntos de los Veteranos, cuya evaluación indicaba que Stone no presentaba ideación suicida ni homicida.


Santa Bárbara, California – 23 de mayo de 2014: Elliot Rodger, de 22 años, apuñaló a sus dos compañeros de piso en la vivienda que compartía con ellos, así como a una tercera persona que estaba de visita. Posteriormente, se dirigió en coche a una casa de hermandad femenina de la Universidad de California en Santa Bárbara (UCSB), donde disparó contra tres mujeres, matando a dos de ellas. Mientras conducía de nuevo, intercambió disparos con agentes del sheriff, atropelló a un ciclista, disparó contra otras personas en varios lugares y luego se quitó la vida. En total, mató a 6 personas e hirió a otras 13 antes de suicidarse.

Explicó en su manifiesto que tenía medicamentos psiquiátricos y que los incorporó a

su plan para acabar con su propia vida. En la página 133 del manifiesto, Rodgers

explica que se dispararía en la cabeza y que «tragaría rápidamente todas las pastillas

de Xanax y Vicodin que me quedan...». Explica que, si las balas no lo mataban, lo

haría la mezcla de pastillas.


Fort Hood, Texas – 2 de abril de 2014: El especialista Ivan Lopez abrió fuego en la

base militar de Fort Hood, matando a tres personas e hiriendo a otras 16 antes de

quitarse la vida. Le habían recetado Ambien, antidepresivos y otros medicamentos

para tratar la ansiedad y la depresión; además, había sido examinado por un

psiquiatra el mes anterior y estaba siendo evaluado por trastorno de estrés

postraumático (TEPT).


Washington D. C. – 17 de septiembre de 2013: Aaron Alexis, un contratista de la

Marina, abrió fuego dentro de un edificio en el Astillero Naval de Washington

(Washington Navy Yard), matando a 12 personas e hiriendo a otras ocho antes de

morir a manos de la policía. Alexis había recibido recetas para el antidepresivo

trazodona en dos hospitales del Departamento de Asuntos de los Veteranos en

agosto de 2013.


West Palm Beach, Florida – 12 de septiembre de 2013: Según los resultados

toxicológicos, Pamela Brooks tenía en su organismo una dosis recetada del

antidepresivo Prozac cuando mató a su hija de 10 años —apuñalándola más de 20

veces— y se suicidó apuñalándose más de 150 veces con un cuchillo de cocina.


Condado de Jackson, Michigan – 8 de septiembre de 2012: Michael Hamilton

mató a tiros a Robert Marcyan, intentó matar al hermano gemelo de Robert, Richard,

y robó dos automóviles para tratar de huir de la policía. Robert era un técnico de

mantenimiento que había acudido a la casa de Hamilton junto con su hermano para

reparar algunos problemas en la terraza. Apenas unos meses antes del tiroteo, la

dosis diaria de Adderall de Michael se había más que duplicado.


Aurora, Colorado – 20 de julio de 2012: James Holmes, de 24 años, entró en una sala de cine donde unas 420 personas asistían a la función de medianoche de "The Dark Knight

Rises" (El caballero oscuro: La leyenda renace) y abrió fuego, matando a 12 personas

e hiriendo a 70. Los agentes encontraron a Holmes junto a su vehículo, detrás del cine,

y lo detuvieron. Durante las declaraciones judiciales, su psiquiatra, Lynne Fenton,

afirmó haberle recetado el antidepresivo sertralina y el ansiolítico clonazepam.

En una entrevista grabada, se le preguntó a Holmes si el tiroteo habría ocurrido

de no haber tomado los medicamentos recetados. Holmes respondió:

"Diría que era una posibilidad".


Pittsburgh, Pensilvania – 8 de marzo de 2012: John Shick, de 30 años, ex paciente

del Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh (UPMC) y ex estudiante de la

cercana Universidad Duquesne, mató a tiros a una persona e hirió a otras seis

dentro del Instituto Psiquiátrico Western del UPMC. Se identificaron nueve

antidepresivos entre los fármacos que la policía halló en el apartamento de Shick.


El Cajón, California – 16 de enero de 2012: Un niño de 10 años, cuya identidad

no fue revelada, mató a su mejor amigo, Ryan Carter (de 12 años), apuñalándolo

hasta la muerte con un cuchillo de cocina. La madre del niño declaró que,

aproximadamente un mes antes del ataque, a su hijo le habían recetado el

antidepresivo Anaphranil. A partir de ese momento, su personalidad cambió

y se volvió "mucho más agresivo".


Fort Carson, Colorado – 8 de enero de 2012: El sargento Vincinte Jackson, de 40 años,

apuñaló 74 veces a la especialista Brandy Fonteneaux antes de estrangularla hasta

causarle la muerte. Jackson desconoce el motivo de su acción. El capitán Jeremy Horn,

uno de los abogados defensores de Jackson, afirmó que una combinación de consumo

excesivo de alcohol y un antidepresivo recetado, Celexa, dejó a Jackson incapaz

de controlar sus propios actos.


Seal Beach, California – 12 de octubre de 2011: Scott DeKraai, trabajador de remolcadores portuarios, entró en la peluquería donde trabajaba su exesposa, matándola a ella y a otras siete personas, e hiriendo a una más. En la audiencia inicial de DeKraai, su abogado informó al juez de que a DeKraai se le habían recetado el antidepresivo trazodona y el «estabilizador del estado de ánimo» Topamax.


Afganistán – 17 de octubre de 2010: El soldado de Indiana David Lawrence estaba tomando

dos antidepresivos —Trazodona y Zoloft— cuando mató a un alto mando talibán

disparándole en la cara dentro de una celda. Durante el interrogatorio, David

dijo que imaginaba que todas las personas que conocía volaban por los aires y que sufrió un desmayo antes del tiroteo.


Newport, Maine – 26 de octubre de 2009: Perley Goodrich Jr. golpeó a su madre y luego

mató a tiros a su padre poco después de recibir una inyección de Trazodona en un

hospital psiquiátrico. Goodrich se había quejado de que no quería tomar la medicación porque le hacía sentirse "violento".


Lakeland, Florida – 3 de mayo de 2009: Los resultados de las pruebas toxicológicas mostraron que Troy Bellar, de 34 años, estaba tomando Tegretol, un fármaco recetado para el "trastorno bipolar", cuando disparó y mató a su esposa y a dos de sus tres hijos en su domicilio antes de suicidarse.


Granberry Crossing, Alabama – 26 de abril de 2009: Fred B. Davis, de 53 años, mató a tiros a un agente de policía e hirió a un ayudante del sheriff que habían acudido a atender un aviso porque Davis había amenazado a un vecino con un arma de fuego. Los frascos de medicamentos recetados encontrados en el lugar de los hechos indicaban que a Davis se le había prescrito el antipsicótico Geodon.


Middletown, Maryland – 17 de abril de 2009: Christopher Wood mató a tiros a su esposa, a sus tres hijos pequeños y se suicidó dentro de su domicilio. Los resultados de las pruebas toxicológicas confirmaron que Wood había estado tomando los antidepresivos bupropión (Wellbutrin), amitriptilina (Elavil) y nortriptilina (Pamelor), así como los ansiolíticos zolpidem (Ambien) y alprazolam (Xanax).


Carthage, Carolina del Norte – 29 de marzo de 2009: Robert Kenneth Stewart mató a ocho personas e hirió a otras tres durante un tiroteo en un hogar de ancianos de Carthage. Se encontraba bajo los efectos del antidepresivo Lexapro y de los sedantes Ambien y Xanax. Los análisis realizados a la sangre de Stewart tras el tiroteo revelaron que tenía en su organismo una cantidad de Ambien doce veces superior a la dosis terapéutica. Dos días antes del tiroteo, intentó consultar a un médico. El médico no se encontraba allí, pero una enfermera le recetó Lexapro y Xanax. El día anterior al tiroteo, Stewart se mostró agitado debido a los antidepresivos que estaba tomando. El abogado de Stewart afirmó que los problemas que este experimentaba con los antidepresivos lo llevaron a tomar una sobredosis de Ambien. Su abogado declaró además: "Robert Stewart no recuerda lo que sucedió el 29 de marzo de 2009 y nunca ha podido hablar de ello con nadie".


Concord, California – 11 de enero de 2009: Jason Montes, de 33 años, mató a tiros a su esposa y luego se suicidó en su domicilio. Montes había comenzado a tomar anteriormente el antidepresivo Prozac para tratar la depresión derivada de su inminente divorcio y de una reciente bancarrota. 22.


Little Rock, Arkansas – 14 de agosto de 2008: Menos de 48 horas después de que Timothy Johnson matara a tiros a Bill Gwatney, presidente del Partido Demócrata de Arkansas, la policía de Little Rock anunció que estaba investigando el uso por parte del agresor del antidepresivo Effexor, el cual fue hallado en la vivienda de Johnson. Un informe posterior de la policía de la ciudad de Little Rock indicaba que Johnson «estaba tomando un antidepresivo y que dicho fármaco pudo haber influido en su "comportamiento irracional y violento"».


Omaha, Nebraska – 5 de diciembre de 2007: Robert Hawkins, de 19 años, mató a ocho

personas e hirió a cinco antes de suicidarse en un centro comercial de Omaha. Los resultados de la autopsia confirmaron que estaba bajo los efectos del fármaco ansiolítico Valium.


Faluya, Irak – 31 de diciembre de 2006: El cabo de los Marines Delano Holmes mató al

soldado iraquí Mutather Jasem Muhammed Hassin apuñalándolo 40 veces con un cuchillo

de combate; algunas de las heridas le atravesaron la columna vertebral. A Holmes le

habían recetado trazodona (un antidepresivo), Ambien y Valium (ambos ansiolíticos).


North Meridian, Florida – 8 de julio de 2003: Doug Williams mató a cinco compañeros

de trabajo de Lockheed Martin e hirió a otros nueve antes de quitarse la vida. Según se

informó, Williams tomaba dos antidepresivos, Zoloft y Celexa, para tratar la depresión

tras el fracaso de su matrimonio.


Wakefield, Massachusetts – 26 de diciembre de 2000: Michael McDermott, un técnico

informático de 42 años, tomaba tres antidepresivos —Paxil, Prozac y Desyrel— cuando

cazó a varios empleados con una escopeta y un rifle en las oficinas de contabilidad y

recursos humanos donde trabajaba, matando a siete personas.


Buffalo, Nueva York – 1 de mayo de 1998: Juan Román, de 37 años y ayudante del

sheriff del condado de Erie, persiguió a su esposa —de quien estaba separado— hasta la

escuela primaria de sus hijos y la mató a tiros; una asistente escolar recibió un disparo

en el codo. Román tomaba antidepresivos y recibía atención psiquiátrica.


St. Petersburg, Florida – 25 de mayo de 1992: David Doyle Rittenhouse, de 30 años,

mató a tiros a un hombre que había salido en una cita con su esposa. Rittenhouse dijo que estaba tomando un medicamento algo similar al controvertido Prozac, y que dicho fármaco afectaba a su capacidad de percepción; creía que el hombre había violado a su esposa, aunque afirmó: «Él sabe que no ocurrió así, pero dice que eso era lo que tenía en mente».



Sea como fuere, el caso Lindsay Clay, es uno más entre los muchos casos en los que la medicación psiquiátrica destroza una vida. En el debate de las redes sociales tan dado a la histeria y la hipérbole, una parte quiere castigocondenar a la autora de los asesinatos mientras que otra parte del internet desea su absolución por ser una víctima del sistema. Hay quien se ha arriesgado a empatizar con Lindsay como parte de una estructura social de resistencia femenica contra el opresor machista. Y empatizar está bien. Creo que se ha de empatizar con todo el mundo incluso con los niños asesinados, con el esposo, con la abuela.

Pero me cuesta creer que una vez más, nadie ponga sobre la mesa lo peligrosa que es la psiquiatría, sus profesionales con bata y sus brebajes.



Sobre la responsabilidad sobre lo escrito.

Quien redacta este post asume personalmente la responsabilidad de lo escrito tal y como hace siempre. Ya hemos pasado por todo tipo de presiones y dejamos constancia de ello:

viernes, 12 de julio de 2024

El Tribunal Supremo desestima la demanda por vulneración del derecho al honor de la Sociedad Española de Psiquiatría por las críticas recibidas de dos asociaciones

La Sala Primera concluye que la sentencia recurrida ha aplicado correctamente los criterios jurisprudenciales para resolver el conflicto entre la libertad de expresión y el derecho al honor.

Abajo la sentencia íntegra.


 
 
 

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