¿Medicina y cirugía estética?
- Luis de Miguel Ortega

- hace 1 hora
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El modelo de sanidad despótica y absolutista se enfrenta constantemente a sus contradicciones. Hasta en el código deontológico, se habla de la necesidad de sostener la práctica médica con evidencia científica y la obligaciones de no promocionar actos médicos engañosos o fútiles.
Pero la realidad es contumaz.
Desde la definición profesional y legal de la medicina, los médicos ayudan a prevenir, diagnosticar, tratar y atender lesiones, enfermedades y otras afecciones. Y uno se pregunta en qué modo, los médicos previenen o atienden enfermedades y lesiones cuando hablamos por ejemplo de:
Psiquiatría (las "enfermedades" se presentan sin el mínimo sustrato orgánico, no existe la posibilidad de un diagnóstico basado en marcadores orgánicos, ni existen marcadores para determinar resultados)(se trata de someter química y coactivamente a una persona y anular derechos fundamentales)
Aborto (no existe enfermedad ni lesión... sino que se trata de destruir el producto de la concepción natural)
Eutanasia (no se trata ni atiende lesión alguno; el interés está en acabar con la vida)
Esterilización (no hay enfermedad ni lesión... solo el interés de que alguien pierda una función orgánica y natural)
Cambio de sexo (tampoco hay una enfermedad orgánica, sino que se interviene con la intención de mutilar irreversiblemente un cuerpo humano)
Medicina estética y cirugía plástica (tampoco hay lesión ni enfermedad, sino en su mayoría, la modificación caprichosa de la imagen y apariencia corporal)
Pseudociencias y "Enfermedad" estética.
No existe ningún tipo de enfermedad estética. Una enfermedad por definición es:
Una alteración, más o menos grave, de la salud y del funcionamiento fisiológico o mental normal de un organismo. Implica una pérdida de equilibrio que genera signos y síntomas característicos, ya sea por causas internas o externas. Se caracteriza por malestar (subjetivo) y limitación funcional (objetivo).
De esta manera, el médico se convierte por arte de magia en un profesional intruso de otras profesiones y entra en conflicto con ellas.
Vemos con frecuencia a médicos dedicar horas de quirófano para tatuar pezones... ampliar pechos o nalgas y sorber la grasa del abdomen y las caderas.
La medicina pierde esa función curativa, vocacional y pretendidamente heroica, y se convierte en lo más superficial, frívolo y mercantil posible, sin perder ni pizca de su marketing profesional.
Incluso la sanidad pública, financia tratamientos e intervenciones estéticas, que nada tienen que ver con la salud física.
Se cuestionan las pseudociencias y pseudoterapias por ser son prácticas, productos o sustancias con supuesta finalidad sanitaria que carecen de base científica, no han demostrado eficacia y pueden ser peligrosas. Presentadas a menudo como alternativas o complementos, estas falsas terapias conllevan riesgos graves, incluyendo el abandono de tratamientos médicos efectivos, retrasos en diagnósticos y costes económicos innecesarios.
Pues eso. Si hay algo que pudiese cumplir con la definición de pseudoterapia, esa es la medicina estética y la cirugía plástica.
Pseudoterapias y Evidencia científica
Respecto de la evidencia científica y pseudociencias, también se ha escrito mucho. Se acusa a muchas terapias la falta de evidencia científica.
Se exige a las plantas, remedios caseros y remedios naturales, la existencia de estudios doble ciego randomizados, cuando en realidad se trata de un imposible, pero se exige y se califica de pseudoterapia a todo lo que no cumpla con los estándares de los productos químicos de síntesis.
En cuanto a lo anterior, no existen estudios doble ciego randomizados para ningún tipo de intervención estética o de cirugía estética. Ninguno. Y eso por varias cuestiones:
Las intervenciones físicas y sobretodo las quirúrgicas, no están sujetas a ensayos clínicos doble ciego randomizado. Es imposible. No existe la posibilidad de placebo, es decir, operar unos pechos de verdad y operar otros pechos de mentira. No solo porque no es ético, sino porque ni los pacientes ni los profesionales podrían estar debidamente cegados. De la misma manera que no se puede estudiar el efecto de una acupuntura real y una acupuntura placebo, no se puede ensayar cirugía real y cirugía placebo.
Las intervenciones estéticas no están sujetas a criterios científicos. Los outcomes nada dependen de datos objetivos que se puedan medir como en cualquier ensayo, sino que dependen de los gustos sociales y de la propia percepción del paciente. unos pechos serán más bonitos o menos bonitos dependiendo de variables sociales y culturales que no se pueden medir de manera objetiva. Uno puede valorar si un medicamento objetivamente baja la temperatura, el dolor, la inflamación, etc. Pero en la cirugía plástica o en la medicina estética, no hay parámetros objetivos de mejora o curación de una lesión o enfermedad (porque de entrada no existe), sino que se trata de querencias y preferencias sociales, culturales o económicas.
Así tenemos que, mientras los talibanes de la salud que se llaman médicos, luchan contra terapeutas y terapias, se encuentran ante contradicciones en la práctica médica mediante la práctica de "especialidades" que ni son disciplinas médicas ni ostentan evidencias científicas, sino parte de un gigantesco negocio frívolo en el caso de la estética, o asesino como las mutilaciones y homicidios "medicalizados".
Y así, mientras se criminalizan las terapias alternativas, la medicina integrativa o los tratamientos compasivos, se practican técnicas contrarias a la dignidad del ser humano y sin evidencia científica.
Para terminar debemos colegir, que estas contradicciones existen y se sostienen porque la profesión médica se ha convertido en una herramienta de un estado totalitario y despótico.



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